martes, 20 de febrero de 2024

TEOLOGÍA

 

Aristóteles, filósofo griego antiguo y erudito, personaje, caricatura,  ilustración, vector | Vector Premium

 

 

 

 

En el sistema geocéntrico, la Tierra se sitúa en el centro del universo, con esferas concéntricas de éter girando a su alrededor como capas de una cebolla. Estas esferas están animadas por entes divinos, y la última esfera es movida por el primer motor inmóvil. A medida que nos alejamos de la Tierra, estas esferas se consideran más perfectas. Según esta concepción, fuera del universo no hay nada.

Aristóteles no plantea la existencia de Dios desde la existencia del ser del mundo, sino desde el movimiento. Para él, Dios y el mundo coexisten como entidades distintas e independientes desde toda la eternidad, y el ser es considerado eterno.

Las pruebas de la existencia de Dios en este sistema incluyen la armonía del mundo, los grados de perfección que se observan en la naturaleza y el movimiento. Desde una perspectiva física, el primer motor se encuentra dentro del mundo, en la periferia, y está vinculado al primer móvil de manera similar a como el alma está unida al cuerpo. Desde una perspectiva metafísica, se postula la existencia de un acto puro que actúa como causa final, aunque no como creador del mundo, ya que según esta visión, el universo es eterno y no requiere de una causa externa para su existencia.

Según Aristóteles, Dios no puede conocer nada fuera de sí mismo, ya que esto implicaría la existencia de algo potencial en él. Por lo tanto, su conocimiento se limita a una autocontemplación, caracterizada por el pensamiento puro. A diferencia de algunas concepciones posteriores, Aristóteles no considera a Dios como infinito.

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