martes, 20 de febrero de 2024

FÍSICA

 

El significado de Aristóteles en la historia de la filosofía - Quo.mx

 

 

 

 

 

La física aristotélica se centra en el estudio de la sustancia en relación con el movimiento, abordando diversos aspectos fundamentales de la naturaleza y el universo:

  • Según Aristóteles, la naturaleza de la sustancia determina el tipo de movimiento que experimenta: mientras que las sustancias celestes siguen un movimiento circular, las terrestres se desplazan localmente y están sujetas a procesos de generación y corrupción.

  • En el concepto de potencia y acto, Aristóteles sostiene que el movimiento es el paso de la potencia al acto, que representa la parte intermedia de este proceso dinámico.

  • Aristóteles distingue dos tipos de mutaciones: las sustanciales, que implican la generación de una nueva sustancia o su destrucción, y las accidentales, que involucran cambios en la cantidad, el crecimiento o la disminución, así como en la cualidad y el lugar de la sustancia.

a) Respecto al lugar, Aristóteles argumenta que solo el universo infinito no ocupa ningún lugar específico. Todos los movimientos se pueden reducir a dos tipos fundamentales: el movimiento circular, propio de los cuerpos celestes y perpetuo debido al éter, y el movimiento rectilíneo, característico de los cuerpos terrestres, que se dirigen hacia arriba (como el fuego, más ligero) o hacia abajo (como la tierra, más pesada), así como de los elementos intermedios como el agua y el aire. Estar en un lugar se considera un accidente de la sustancia, y el lugar en sí mismo no es una entidad independiente, sino más bien una característica de una entidad. Aristóteles rechaza la existencia del vacío y postula que cuando algo se mueve, el espacio que deja libre es ocupado por otra cosa, como por ejemplo, el aire.

b) En cuanto al tiempo, Aristóteles lo concibe como una medida derivada del movimiento, siendo una facultad del alma capaz de comparar distintas posiciones en el espacio. De esta manera, el tiempo está intrínsecamente ligado al movimiento y depende del alma que lo percibe, siendo eterno y continuo en su naturaleza.

En la física aristotélica, las sustancias del mundo terrestre se caracterizan por la interacción de dos principios fundamentales: la materia y la forma. 

Materia y forma como principios: Aristóteles emplea una aplicación analógica del principio de potencia y acto para entender la composición de las sustancias terrestres. La materia se considera como pura potencia en el ámbito físico, siendo un substratum eterno del cual emergen todas las cosas. Esta noción de materia tiene sus raíces en las concepciones del arché presocrático. Por otro lado, la forma es el principio activo que actualiza y determina la materia, representando el primer acto de cualquier elemento físico. Aristóteles adopta esta idea de forma del platonismo, concebiéndola como una entidad que da identidad y estructura a la materia.

Materia prima y forma: La materia prima se define como potencia pura, y su existencia se deduce por analogía a partir de las mutaciones observadas en la materia sensible, también conocida como materia segunda. La materia y la forma son nociones analógicas que pueden aplicarse de diversas maneras, como en las relaciones entre cuerpo y alma, estatua y bronce, piedra y casas, letra y palabra, entre otras.

Existencia conjunta de materia y forma: Es importante destacar que la materia y la forma no tienen una existencia separada, sino que coexisten inseparablemente en cada sustancia. La materia proporciona la potencialidad y la capacidad de cambio, mientras que la forma brinda la actualización y la estructura específica.

Elementos y elementos mixtos: Aristóteles postula que los elementos naturales, como el fuego, el aire, el agua y la tierra, son las primeras sustancias corpóreas que componen el mundo terrestre. Estos elementos pueden combinarse en proporciones diversas para formar sustancias mixtas, cuya naturaleza y propiedades están determinadas por la proporción relativa de los elementos que las componen.

En el proceso de generación y mutación según la concepción aristotélica, intervienen varios elementos clave:

  • Sujeto, forma final y privación: En toda generación o cambio, hay un sujeto que permanece, una forma final hacia la cual se dirige el cambio y una privación, que implica el abandono de la forma anterior. La causa eficiente es la fuerza que inicia y dirige este proceso, modificando los accidentes hasta que la sustancia ya no puede sostener su forma actual y cambia a una sustancia diferente.

  • Cuatro causas en el individuo sustancial: Para comprender completamente un individuo sustancial, se deben considerar las cuatro causas: la causa material (la sustancia de la que está compuesto), la causa formal (la forma que determina su naturaleza), la causa eficiente (el agente que provoca el cambio) y la causa final (el propósito o la finalidad del cambio).

  • Creación de una especie única por el entendimiento: A diferencia de Platón, quien postulaba la existencia de formas ideales universales, Aristóteles sostiene que el entendimiento humano crea una especie única a partir de la observación de muchos individuos concretos. Cada individuo sustancial posee su propia forma concreta y particular, contribuyendo así a la diversidad dentro de una especie.

  • Relación entre materia y forma en el individuo: Cada individuo sustancial tiene su propia forma única, la cual no abarca toda la materia disponible. La cantidad de materia que constituye a un individuo está limitada por la forma específica que lo define. Por ejemplo, una mesa grande contiene más materia que una mesa pequeña, pero ambas tienen su propia forma concreta que delimita su estructura y características distintivas.

     

 

 

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