domingo, 17 de enero de 2016

Earthlings (Shaun Monson)





   El documental es el género audiovisual informativo. Esta información se puede dar a través de los tipos de textos que dependen de la intención del director: el texto expositivo (se propone desarrollar un tema) o el texto argumentativo (nos quiere convencer de algo). Encontrar textos puros es raro. Tenemos los documentales de animales como ejemplo de exposición pura. Pero insisto en que esto es raro. Casi siempre los documentales tienen algo de carga argumental. Lo mismo sucede con los documentales argumentativos; casi siempre hay que exponer el tema acerca del que posteriormente nos van a querer posicionar.

   Valorar los documentales expositivos se hace en función de los siguientes criterios:

a) la calidad de las imágenes.
b) el enlazamiento de las mismas (la estructura del documental).

   Uniendo estos dos criterios podemos valorar si el documental informa correctamente y si se hace agradable al espectador o no. A esto podríamos añadir si el tema resulta interesante, pero es muy subjetivo y depende sobre todo de las inclinaciones personales del cada uno.

   Para valorar un documental argumentativo, además de lo que acabo de decir, hay que sumar la argumentación, es decir, la validez de sus argumentos.

   Aplicamos esta tabla Earthlings:

   Empezamos por la validez de los argumentos:

  Earthlings nos quiere convencer de que hay que cambiar nuestra relación con los animales y tratarlos bien. Para ello parte del argumento de que existe una forma de dominación del poderoso sobre el débil a la que llama especismo y que consiste en la explotación que hace el ser humano del resto de los animales del planeta tierra. Equipara esta dominación/explotación con otras formas de dominación como el racismo o el sexismo. 

   Dependiendo de su fuerza argumentativa, los argumentos pueden ser sólidos (no se pueden refutar) o falacias (argumentos fáciles de desmontar). Desde un punto de vista argumentativo, la idea del especismo no se sostiene por ningún lado, porque el racismo y el sexismo supone la dominación entre iguales, entre miembros de una misma especie. Ojo. Esto no quiere decir que el maltrato animal esté bien. Las condiciones en las que tenemos a los animales en los laboratorios y granjas deben ser lo mejor posibles, pero no porque seamos iguales, que es uno de los argumentos que utiliza el documental. El director parece darse cuenta de esto, porque hay un momento en que lo dice, pero apenas si hace referencia a ello. Dice que sí es lo mismo el especismo y el racismo y el machismo sin argumentarlo de ninguna manera y tira para adelante.

   El documental se divide en cuatro partes: comida, entretenimiento, investigación y compañía. En cada una de estas partes utiliza argumentos falaces, en concreto falsas generalizaciones. Convierte continuamente casos particulares en norma. No todo el mundo abandona a sus mascotas ni cada vez que se sacrifica un animal se le tortura como se ve en este documental. Convivo a diario con gente que se dedica a la ganadería y he visto personalmente el modo en el que tratan a los animales. No sólo no les golpean ni los traumatizan, sino que tratan de tratarlos lo mejor posible. Incluso establecen vínculos emocionales con ellos. La misma falta de rigor es con la que analiza la relación de los animales y el entretenimiento y el espectáculo. Por ejemplo, al tratar los toros en España mete en el mismo saco el toro embolado, la tauromaquia, las fiestas de pueblo, etcétera. Es cierto que en todo se maltrata animales, pero no es lo mismo. Se evidencia que la mirada es superficial, y supongo que hará lo mismo con otras cosas de las que no tengo tantos conocimientos como para valorarlas.

   Además de falsas generalizaciones, los argumentos empleados son bastante flojos. No puedo detenerme a analizar ahora todos sin extenderme durante muchas líneas. Basta con decir que, por ejemplo, la investigación con animales puede ayudar a salvar vidas.

   Insisto en que esto no es justificar el maltrato animal, sino analizar los argumentos del documental.


   El siguiente punto a la hora de valorar un documental es el de la calidad de las imágenes. En este aspecto Earthlings es bastante pobre. Casi todas las imágenes son de archivo o tomadas con cámaras de aficionado. Visualmente no son bonitas y no es en absoluto agradable de ver. Desde luego no creo que el director se propusiese hacer un documental visualmente muy bonito, porque entonces incurriría en una grave falta de incoherencia entre la forma y el contenido. No puede intentar convencernos de lo terrible de la explotación animal y hacerlo con imágenes bellas que halaguen los ojos. Por eso creo que, en este sentido, el tratamiento de las imágenes en Earthlings es efectivo. Están todas escogidas en función de su fuerza argumentativa. Aunque esto es sesgar el documental, ya que escoge las imágenes más impactantes ad hoc. Como dije, he estado en mataderos, incluso vivo puerta con puerta con gente que vive de los animales, y su relación con ellos no es la que dibujan las imágenes del documental. 

   Dependiendo de a qué apelen los argumentos se trata de argumentos lógicos o patéticos. Los lógicos apelan a la razón y los patéticos a la emoción. Las imágenes se utilizan como argumentos de apoyo puramente patéticos. Vemos a pobres animales siendo salvajemente torturados por seres humanos. Ya digo que esto no está bien, pero apelar solamente al sentimiento es una argumentación muy pobre.

   En lo que se refiere al enlazamiento de las imágenes o estructura el documental está muy bien presentado. Se sigue muy bien y el espectador no se pierde en ningún momento.

  En conclusión: Earthlings como documental que pretende convencerme no me vale porque sus argumentos son muy pobres. Sin embargo, he de reconocerle que por lo menos mueve las pasiones del espectador y ese es el primer paso para la toma de conciencia, así que, en este sentido, cumple su objetivo.

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