lunes, 3 de agosto de 2015

Guy Sajer: El soldado olvidado




   El soldado olvidado es el típico libro de memorias de un soldado. Hay muchos así, de las guerras napoleónicas, de la guerra de Vietnam, o, como en este caso, de la Segunda Guerra Mundial. 
   Como casi todos los libros de memorias de guerra hechos por un escritor aficionado, El soldado olvidado tiene varios errores técnicos que hacen que a veces el lector desconecte. No son graves, pero, si hubiese sido otro el autor, el libro mejoraría mucho -porque lo que es evidente es que contenido tiene-. Los dos más graves a mi parecer -y que además son los mismos que suelen tener este tipo de libros- son la excesiva acción y la no profundización en la psicología de los personajes. El primero es un error de principiante. Sajer nos quería contar lo que fue su vida en el frente ruso y lo mal que lo pasó y para ello refiere infinitud de anécdotas que demuestran que la vida de los soldados alemanes fue un auténtico calvario. Desgraciadamente, contadas una detrás de otra sin pausa hace que pierdan dramatismo. Casi en cada página hay un compañero que muere, un bombardeo horrible en el que están a punto de volverse locos, una hambruna tremebunda o una enfermedad que lo tiene al borde de la muerte. No dudo que todo eso le pasase, pero, si quería contarlo todo, tenía que haber respetado los tiempos de una novela. Acumuladas de esta manera las desgracias pierden intensidad. Aunque es cierto de vez en cuando hace alguna reflexión, lo hace muy espaciadamente y lo que predomina es esta acción trepidante. Por eso una de las mejores partes de la obra es cuando va a Berlín de permiso y se enamora y vive un romance adolescente en plena guerra. Cansado de tanta bomba, tiro y muertos, el lector agradece un pasaje en el que el ritmo se detiene un poco. Hay quien me dirá que Sajer quería reflejar el horror de la guerra y por eso acumuló tal cantidad de desgracias, pero, precisamente si quería transmitir horror, es mucho más efectivo intercalar pasajes como el del enamoramiento adolescente, porque casi da más mal rollo lo que le pasa en Berlín y cómo tiene que vivir su amor que el frío y la sangre en las trincheras. 
    El segundo defecto que tiene la novela es la falta de profundidad psicológica de los personajes. Es un libro de memorias y, por tanto, Sajer se centra única y exclusivamente en él. El resto de los personajes sólo hacen cosas y apenas si se detiene en ellos. Nos hacemos una idea de cómo eran por algunas acciones que nos refiere el narrador, pero se echa en falta un poquito más de rigor. El veterano, por ejemplo, es un personaje interesantísimo, pero su personalidad sólo aparece apuntada y nos tenemos que imaginar cómo era, rellenando las lagunas que deja el autor. 
    En cualquier caso, El soldado olvidado tiene varios argumentos a su favor.
   Nos da la versión de los alemanes y eso siempre resulta interesante. Me da un poco de apuro soltar el tópico de que la historia la escriben los vencedores, pero es así. En la inmensa mayoría de obras sobre la Segunda Guerra Mundial, sean de ficción o no, nos cuentan la historia desde el punto de vista de los aliados y, si lo hacen desde el de los nazis, es para reflejar su depravación -como en el caso de Las Benévolas, que, pese a todo, es la mejor novela de la Segunda Guerra Mundial que he leído jamás-. Sajer no hace propaganda política -hubiesen prohibido su publicación-, pero sí defiende a la Wehrmacht, en concreto a aquellos soldados, actores anónimos de la historia. En algunos aspectos las opiniones de Sajer pueden resultar controvertidas, como cuando habla de los rusos, lo malísimos que eran y las barbaridades que cometieron en la Alemania vencida. No dudo ni un minuto que los rusos fuesen unos auténticos bestias, pero lo que Sajer no nos cuenta fue lo que hizo su ejército cuando invadió la Unión Soviética. Sea como sea, y aunque uno pueda estar en desacuerdo con las opiniones de Sajer, siempre resulta interesante saber qué pensaban los otros.
    Asimismo, El soldado olvidado tiene partes bastante buenas que reflejan cómo era la vida en el frente del Este. Ya he dicho que no son muchas, porque la mayoría de la obra está dedicada a la acción, pero entre líneas el lector percibe cómo vivían aquellos soldados y las cosas que se vieron obligados a hacer. Es cierto que para saber eso uno puede ver un documental o leer un ensayo, pero aquí está contado de primera mano. 
    

2 comentarios:

  1. Qué cosas, yo me he leído este libro no hace mucho y a mí me ha gustado bastante. Me ha gustado bastante porque es justo lo que buscaba: historias del frente ruso contadas por alguien que estuvo allí, así, a lo bruto.

    Y por otra parte, ¿sabe vd. que el autor nunca luchó en la División Großdeutschland y que el libro contiene errores garrafales que indican que todo es probablemente un remedo de otras historias que escuchó el autor?

    Investigue un poco por la red, es muy fácil de encontrar. De hecho, es lo primero que dice la wikipedia inglesa. En la española, por supuesto, no hay entrada.

    ResponderEliminar
  2. Lo de los errores sí que lo sabía. Lo de que no luchó en esa división no.

    ResponderEliminar