martes, 26 de mayo de 2015

Dos cabalgan juntos (John Ford)




       Probablemente no es la mejor película de John Ford. De hecho, hasta diría que no está ni entre las diez mejores. Pero eso no es óbice para que sea una gran película, con gran ritmo narrativo y unos fantásticos personajes.
        La historia es la típica de western. Un sheriff descreído pasa sus días amablemente en un pueblecito cerca de la frontera. Un día el ejército reclama sus servicios para que se interne en territorio indio y rescate a los familiares de unos colonos secuestrados por los indios muchos años antes. La película se llama Dos cabalgan juntos porque un amigo y oficial del ejército acompaña al sheriff en esta aventura.
        Podría hacer un análisis exhaustivo de la película, pero creo que no es este el lugar. Un post es un formato breve, pensado para leer en dos minutos. Además, supongo que en la red encontraréis millones de críticas sesudas hechas por académicos reputados. Aquí yo sólo me propongo enumerar algunas de las razones por las que recomiendo encarecidamente ver esta película.
        En primer lugar, la fotografía es maravillosa. Sé que en un recuento de razones por las que ver una película nunca debe ponerse de primero la fotografía, porque es algo relativamente secundario en el haber de un filme. Pero es lo que primero llama la atención del espectador con esta película. Pese a que han pasado décadas desde su estreno y las técnicas y la tecnología han avanzado muchísimo, nada más empezar, con los primeros planos, el espectador se queda embebido con la belleza de lo que está viendo. La naturaleza salvaje y agreste son un símbolo perfecto de aquel nuevo mundo por explorar y explotar que era el Oeste americano.
        En segundo lugar, los personajes son fantásticos. Nada de personajes planos como sucede con frecuencia en las películas de aventuras –por ejemplo las de Errol Flynn-. Todos los personajes principales aparecen llenos de matices, con sus complejidades y no movidos por una única pasión. Sin ánimo de hacer un spoiler, debéis prestar atención especial al protagonista, ese sheriff cínico que parece únicamente movido por la avaricia. Sabe que la empresa no tiene posibilidad alguna de éxito porque, en el mejor de los casos, si alguno de los secuestrados ha sobrevivido, ya será más indio que colono. Sin embargo, el ejército le obliga a que vaya a buscarlos. Probablemente por lo absurdo de su tarea, el sheriff no parece tener reparo moral alguno en explotar los sentimientos de pérdida de los colonos para sacarles todo el dinero que puede. Pero esto no le impide, cuando los colonos desprecian a la mexicana que ha estado casada con un indio, afearles la conducta y defenderla.
     Otra buena razón para ver Dos cabalgan juntos son los conflictos soterrados que surgen de la trama como sin darse cuenta. La estructura de la película es de aventuras. El tono, por momentos, es de comedia, sobre todo en lo que a James Steward se refiere. Sin embargo, poco a poco, Ford despliega ante el espectador una serie de conflictos éticos y morales que te dejan mirando la pantalla mucho tiempo después de que haya terminado la película y preguntándote cómo demonios se puede hacer algo tan profundo y, al mismo tiempo, fácil de ver.
      La incapacidad para olvidar y para enfrentarse al luto por la pérdida de una persona querida es la primera cuestión que se plantea al espectador. El conflicto que mueve la trama es la incapacidad de los colonos para asumir que han perdido a sus familiares queridos. Pero Ford es tremendamente hábil planteando este dilema, ya que los familiares no están muertos. Si lo estuviesen, el espectador percibiría el problema como algo ajeno. El drama de esa gente es que no aceptan que sus seres queridos han muerto. Puede que sí, puede que no. Y esta incertidumbre es la que no los deja vivir en paz.
        Los prejuicios son otro de los grandes temas de la película. La mexicana rescatada por el sheriff que llevaba viviendo años como la esposa de un indio y la reacción farisaica de los colonos con respecto a ella nos hace pensar acerca del modo en que percibimos los problemas de un modo u otro dependiendo de si nos afectan directamente o no. Los colonos quieren recuperar a sus familiares. La mexicana no lo es. Por eso la tratan como la tratan.
      En definitiva: es una película que hay que ver. No deja de fascinarme la facilidad de John Ford para tocar grandes temas con un tono menor.

viernes, 22 de mayo de 2015

Manipulación del lenguaje político




      La gente no es gilipollas. Ya sé que todos alguna vez hemos dicho, al ver algo que no nos gustaba o no comprendíamos, que la gente es gilipollas. Pero realmente no lo es. Así, en general, nadie busca su propio perjuicio. Si cogemos a diez personas, sean las que sean, y les decimos: "Oíd, ahí hay un botón que, si lo aprietas, te cortan una oreja".Nadie va y aprieta el botón porque no son gilipollas. Sin embargo, muchos somos los que no preguntamos cómo es posible que, con lo que está pasando en este país, no arda la calle -que quede claro que "arda la calle" es una expresión metafórica e hiperbólica; no quiero que los revoltosos quemen los bancos ni nada de eso, no vaya a ser que me apliquen el mismo rasero que a César Strawberry y acabe en el calabozo por enaltecimiento del terrorismo-. Como decía, hay mucha gente que no entiende que la población española asista con pasividad a lo que está pasando. Y no sólo eso. Parece que, aunque pierdan las mayoría absoluta, el Partido Popular va a seguir siendo la fuerza más votada en las elecciones del domingo. 
      Hay muchas razones para explicar este fenómeno. Loïc Wacquant habla del nuevo estado penal, David Garland de la cultura del control, yo hablé en otro momento de la democracia de masas, del chantaje de los medios de comunicación, etc... Todas razones por las cuales el sistema se perpetúa y nadie hace nada. Este post es para hablar de otra estrategia del poder: la manipulación del lenguaje político.
     Es evidente que existe una relación directa entre lenguaje y pensamiento. Si una persona carece de una palabra para un concepto, difícilmente podrá ser consciente de él. Si fuésemos esclavos y no existiese la palabra libertad, nadie pensaría que podría haber otra vida alternativa. George Orwell se dio cuenta de este fenómeno en 1984. En esta novela, una de las estrategias del Gran Hermano para perpetuarse en el poder era mantener a la población satisfecha. La represión brutal funciona como modo de perpetuación, pero sólo a corto plazo. A la larga, si la mayoría de la población vive descontenta, surgirán movimientos de resistencia que, al gozar del apoyo de la gente, acabarán por derrocar al poder. Es mucho más útil que los gobernados sientan que el sistema es el mejor de los sistemas posibles, y así ningún movimiento de resistencia gozará de acogida. Con tal objetivo, El Gran Hermano había diseñado un departamento de neo-lengua, cuya función era eliminar todas las palabras desagradables del idioma y sustituirlas, o bien por eufemismos, o bien por su antónimo con el adverbio negativo "no" delante. Así, "mal" se convertía en "no-bien" y los ciudadanos poco a poco iban perdiendo las palabras para concebir el desencanto y acababan convencidos de que aquel sistema de pesadiilla era el mejor posible.
       Orwell era un visionario en muchos aspectos y aquí la clavó. Escuchar las noticias en estos momentos es un auténtico ejercicio de neolengua. Nuestros políticos y su brazo armado -los tertulianos- han conseguido borrar del lenguaje cualquier rastro de realidad negativa. Han sustituido estos conceptos por términos cargados con connotaciones positivas y así los ciudadanos percibimos como buenas todas esas medidas que atentan directamente contra nuestros derechos. Os pongo algunos ejemplos:
     a) Recortes. Hay recortes para todo. Recortes salariales, recortes en las prestaciones sociales, recortes de plantilla, etc... En la primera acepción de la RAE se define recortar como "cortar o cercenar lo que sobra de algo". Ojo: "lo que sobra de algo". Todos estaréis conmigo en que lo que sobra hay que eliminarlo y eso es bueno. Luego las bajadas de sueldo, la supresión de derechos sociales como la sanidad o la educación, etc... es percibido como algo positivo. Y así llegamos a afirmaciones tales como que "es que vivíamos por encima de nuestras posibilidades", "es que aquí ha habido mucho despilfarro", etc... Yo no sé vosotros, pero a mí no me tienen que recortar el sueldo ni me tienen que cerrar una planta de un hospital de la Seguridad Social, porque eso no sobraba.
    b) Crecimiento negativo. Un clásico de Luis de Guindos. "La economía está en un periodo de crecimiento negativo". Un juego fantástico de neolengua para eludir la realidad: la economía decrece, va a peor. En 1984 hubiesen dicho "no-crecimiento". De Guindos, que es mucho más pedante, dice "crecimiento negativo".
       c) Copago. A este neologismo se recurre para referirse a que en la farmacia tenemos que pagar otra vez por las medicinas, aunque vayamos con receta. El prefijo "co" significa entre dos o más personas. Así, "colaborar" significa que dos o más personas laboran juntas, es decir, trabajan juntas en pos de un objetivo común. Utilizando el neologismo "copago" parece que, cuando vamos a la farmacia y pagamos un euro por receta, el Estado y nosotros estamos pagando juntos algo. Pero la realidad es bien distinta. El Estado no regala nada y, si podemos llevarnos medicamentos de las farmacias por poco dinero, es porque antes hemos adelantado ese dinero en forma de impuestos. Así que de "copago" nada. La palabra adecuada es "repago".
     d) Ajustes. Eso que tanto parece gustarle a Bruselas y no paran de mandarnos hacer. Volviendo a la RAE, ajustar es "Conformar, acomodar algo a otra cosa, de suerte que no haya discrepancia entre ellas". Es por tanto, una acción positiva. Hacemos que las cosas que no encajan o no funcionan bien, lo hagan. Pues este eufemismo es el que se emplea para hablar de disminución en las prestaciones de desempleo, de despedir a los trabajadores sin indemnización, de privatizar sectores fundamentales de la Administración Pública, etc... Antes de lanzarnos a todas estas acciones, habría que ver si realmente esos sectores no funcionaban. 
      e) Flexibilidad. Flexible es algo que se adapta. Luego es algo bueno. Y así hablan de "flexibilidad laboral" para referirse a rebajar las indemnizaciones por despido, a los cambios de localidad de trabajo sin contrapartidas, a poder bajarle el sueldo a un trabajador o a degradarlo con la consiguiente merma salarial, etc...A mucha gente parece gustarle esto porque nos lo han vendido como algo cool, como ser una persona en crecimiento continuo, lo opuesto a vago funcionario apoltronado en su sillón. Pero estos cambios son impuestos de desde fuera, son ajenos a nuestra voluntad, de modo que perdemos libertad y es imposible plantearse un proyecto de vida a largo plazo. Hoy mismo han llegado al instituto unas niñas que, por cuestiones de trabajo de sus padres, llevan cambiando de centro de estudio a mitad de curso desde hace cinco años. Vosotros veréis si ese es el modo de vida que queréis para vuestros hijos. Por no hablar de cómo afecta eso a la corrosión del carácter.
      f) Moderación salarial. Otro clásico. Lo moderado se opone a radical, que es algo malo. Moderación salarial es, exactamente, bajarnos el sueldo porque, ya se sabe, que nos suban el sueldo con el IPC es propio de comunistas radicales.

     Y podría seguir así con una lista interminable para que este país pueda "ser competitivo con el mercado chino", es decir, que para poder competir con china, pretenden que nuestras condiciones de trabajo se pongan al nivel de las de los chinos. 


      P. D. Por si os interesa, os dejo un enlace de Huffington Post en el que recoge algunos de estos eufemismos políticos.
   
      

miércoles, 20 de mayo de 2015

Detienen a César Strawberry: ¿Estado de derecho o represión?




     Esta mañana nos hemos levantado con la noticia de que la Guardia Civil había detenido a diecinueve personas por enaltecimiento del terrorismo. La noticia hubiese pasado desapercibida entre el discurso de Rajoy en Zaragoza y la comunión de la infanta Leonor si no fuese porque uno de los detenidos era César Strawberry, el cantante de Def Con Dos. Hace unos meses, en relación a la ley que estaba preparando el gobierno para penar los comentarios que se vertieron en las redes sociales después del asesinato de Isabel Carrasco, dije que me parecía muy poco democrático y que atentaba contra la libertad de expresión (aquí). Que nos repugnasen algunas cosas que se dijeron no es razón suficiente para penalizarlos, y, nos guste o no, la democracia es permitir expresar todas las opiniones, incluso aquellas que están en contra de la democracia. 
    Como decía, la noticia me hubiese pasado inadvertida si no fuese porque César Strawberry andaba en el ajo. Agucé el oído, pero el boletín informativo no volvió a hacer referencia alguna al asunto hasta las ocho y media, cuando empezó la tertulia de RNE, y Tonia Echarri dijo que "la kale borroka se había trasladado a las redes sociales". Esto ya me pareció el colmo y me tomé la molestia de buscar los susodichos tweets para tener mi propia opinión, sin que una periodista ultraconservadora me dijese lo que tenía que pensar. Según el diario El Mundo, los gravísimos tweets son cuatro:

     1) A Ortega Lara habría que secuestrarle ahora.
     2) El fascismo sin complejos de Esperanza Aguirre me hace añorar hasta a los GRAPO.
     3) Street fighter, edición post, ETA, Ortega Lara versus Eduardo Madina".
   4) Franco, Serrano Súñer, Arias Navarro, Fraga, Blas Piñar... si no les das lo que a Carrero, la longevidad se pone siempre de su lado", 

     Una vez leídos estos tweets, se confirma mi teoría de que la ley para controlar las redes sociales es un atentado contra la libertad de expresión y una forma de represión del pensamiento disidente.
      En primer lugar, los tweets de Strawberry no son para tanto. Vayamos uno por uno.
      El primero dice que a Ortega Lara habría que secuestrarle ahora. Grice, en el marco de la pragmática lingüística, establece cuatro normas que rigen todo intercambio comunicativo: sea claro, no diga más de lo que toca, diga algo que tenga que ver y no afirme algo que sepa que es falso. En caso de que el hablante rompa una de estas máximas, el receptor del mensaje se extraña y piensa que debe reinterpretar el mensaje añadiendo o variando el significado -resumiendo, se da cuenta de que el mensaje no hay que interpretarlo de forma literal-. Así por ejemplo, si un alumno que ha hecho un examen lamentable, me pregunta qué nota le he puesto y le contesto que un diez, él inmediatamente interpreta que estoy siendo irónico y que le he suspendido con todas las de la ley. Volviendo al tweet de Strawberry, parece que el celoso juez que decidió que podían detenerlo por esto no se ha enterado de que no todos los mensajes deben ser interpretados de forma literal. Es evidente que Strawberry no quiere que vuelvan a secuestrar al pobre Ortega Lara. Está rompiendo la máxima de cualidad de Grice -está diciendo algo que es falso-,de modo que los lectores de este tweet reinterpretamos inmediatamente el mensaje y entendemos que está expresando su desacuerdo con las opciones políticas que defiende ahora el exfuncionario de prisiones en el partido político Vox.  
      El segundo tweet vuelve a romper la máxima de Grice de no decir algo falso. Desde la retórica clásica se ha usado la hipérbole como recurso retórico. Claro que no quiere que vuelva el Grapo. De hecho, parece que todos esos que condenan estos tweets no se han fijado en la preposición "hasta" que aparece en él y que orienta el modo en que debemos interpretarlo.
      El tercer tweet no lo entiendo bien porque no juego a los videojuegos, pero creo que lo que quiere decir es que, después de que ETA anunciase que dejaba de matar -afortunadamente-, la pelea se establece entre Madina y Otega Lara, que es una pelea mediática. Supongo que hará alusión a las diferentes posturas políticas de ambos y, dado que a Starwberry no le gusta ninguna, los degrada convirtiéndolos en personajes de videojuego. La metáfora consiste en utilizar la relación de semejanza en el mundo de la comunicación digital en el que se mueven los políticos y la realidad virtual digital de los videojuegos. Ya Aristóteles decía que la risa se obtiene alejándose del término medio y que hay dos formas de hacerlo: o poniendo lo bajo alto, o al revés. El chiste del tweet consiste en poner lo alto -son dos personajes públicos respetables- como si fuesen algo bajo -personajes de videojuego-. El chiste es bastante malo y me atrevería a decir que de mal gusto porque ambos son victimas de ETA, pero no veo qué hay de punible en ello. A no ser, claro está, que uno no pueda hablar para nada de las víctimas del terrorismo si no es para ensalzarlas y decir maravillas de ellas, lo que creo que no es un ejemplo de libertad de expresión. 
     El último tweet dice algo evidente: normalmente los dictadores o mueren de forma violenta o mueren en el poder, porque rara vez lo dejan por las buenas. No sé qué tiene esto de enaltecimiento del terrorismo. Alguien me podría objetar, sacando a colación las máximas de Grice, que está diciendo entre líneas que habría que acabar con la vida de las personas ahí citadas. Puede ser. Y de hecho, si esas personas estuviesen vivas, yo también lo interpretaría así. Pero da la casualidad de que no lo están. Difícilmente se puede incitar a asesinar a alguien que ya está muerto. Además, creo haber oído a Vargas Llosa decir, hace años, cuando estaba promocionando La fiesta del chivo, que España tenía la vergüenza de que Franco fuese el único dictador de Europa occidental que había muerto en la cama, y nadie le dijo nada, ni a ningún juez se le pasó por la cabeza procesarlo.
        
      Lo que dijeron las otras personas en Internet lo desconozco porque, como no son famosas, no he visto alusión alguna en la prensa. Probablemente la haya, pero tampoco he buscado mucho. En cualquier caso, el análisis de los tweets de Strawberry creo que es suficiente para afirmar que, o bien el juez desconoce la capacidad humana para jugar con los significados añadidos -cosa de la que estoy seguro que no es así-, o bien que la ley para controlar los comentarios ofensivos en la red no es más que una forma de represión por parte del gobierno de todas aquellas opiniones que ellos consideran subversivas. 

     Y ya para terminar, me gustaría dejar claro que estoy total y absolutamente en contra del terrorismo. Lo siento muchísimo por Ortega Lara y todas las víctimas. Lo que les hicieron fue una auténtica canallada y que estoy mucho antes de su lado que del de sus verdugos. 
     También quiero dejar claro que esto no es una defensa personal de César Strawberry. No me gusta Def Con Dos, no me hacen gracia sus letras y ya soy lo suficientemente mayor como para tomarme en serio a cualquier rockero. Sólo he analizado su caso como ejemplo de lo que estaba seguro que iba a pasar cuando el gobierno empezase a vigilar las redes sociales. 
       
     

lunes, 18 de mayo de 2015

Mary Douglas: Símbolos naturales.

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    Mary Douglas clasifica las sociedades en torno a dos polos opuestos: las sociedades densas y las sociedades livianas. Por las primeras entiende aquellas en las que hay muchas posiciones sociales. Esto quiere decir que en ellas hay muchos roles, muchos papeles sociales que desempeñar. Estos roles, a su vez, pueden ser desempeñados por una persona o por varias, y una persona puede desempeñar un solo rol o varios. Así por ejemplo, podríamos etiquetar nuestra sociedad como muy densa, ya que en ella hay infinitud de posiciones sociales. Los individuos en función de nuestro trabajo, de nuestra edad, de nuestro estado civil, de nuestra relación, etc... adoptamos ciertos roles. Una persona puede ser abogado, casado, persona madura, con una pandilla de amigos, etc... En relación con cada uno de estos roles los demás nos comportaremos con él de una u otra manera y se espera de él que que haga lo propio. Como puede desprenderse de la definición, las sociedades densas están muy jerarquizadas. Ya que las culturas son sistemas clasificatorios, una cultura con muchas clasificaciones deberá ejercer mucho control sobre sus miembros. Por el contrario, hay sociedades en las que los patrones sociales son muy escasos. En el polo opuesto de nuestra sociedad postcapitalista, están las sociedades tribales que estudió Marshall Sahlins. En ellas, las posibilidades de especialización del trabajo eran muy escasas. Uno era cazador-recolector y poco más. Al contrario que las sociedades densas, las livianas son extremadamente igualitarias y apenas si provocan marginados. Evidentemente, estos son los dos polos opuestos de una larga línea con muchas posiciones intermedias. Las culturas pueden situarse en esta línea aproximándose más a un extremo o a otro.
     Mary Douglas sostiene que cuanto mayor es la densidad de una sociedad, más ritualizada está. Se apoya en Basil Bernstein y sus teorías sobre el aprendizaje de las lenguas. De acuerdo el lingüísta/sociólogo británico hay dos formas de aprender el lenguaje: o bien por medio de órdenes automatizadas, o bien por medio de razonamientos. Las posiciones sociales, según Douglas, se aprenden del mismo modo. En sociedades en las que hay muchas y, por tanto, el nivel de represión de los miembros es mucho mayor, tiene que haber, por fuerza, muchos rituales, ya que estos nos hacen repetir acciones y comportamientos de forma automática sin reflexión alguna. Aceptamos la secuencia actancial del ritual y su significado sin cuestionarnos nada. Esto repercute de forma positiva en el mantenimiento de las sociedades densas ya que las jerarquías generan irremediablemente tensiones y fricciones. El ritual en el que los participantes actúan de forma automática e irreflexiva está al servicio de la cohesión social. No sólo sirve para liberar esas tensiones, sino también para que los miembros de la sociedad asuman el sistema de posiciones sociales. Por el contrario, las sociedades livianas no necesitan rituales. Este tipo de sociedades funcionan de acuerdo con la otra lógica del lenguaje propuesta por Bernstein. No hay demasiadas fricciones ya que, al haber pocas posiciones, no se generan tantas tensiones ni desigualdades. Por ello no es necesario el ritual que lleve a sus miembros a aceptar inconscientemente el sistema. Se acepta el sistema por razonamiento.
     Mary Douglas se detiene a estudiar el cuerpo y el control al que se le somete en las sociedades densas. El cuerpo humano es una extensión de la sociedad -como decía Marcel Mauss, el cuerpo humano es la imagen de la sociedad-, de modo que es lógico que una sociedad que controla mucho a sus miembros, también controle el cuerpo de estos. De ahí que, por ejemplo, en nuestra sociedad haya un férreo control sobre el estornudo, la defecación o el vómito por medio de rigurosas normas de etiqueta.

sábado, 9 de mayo de 2015

Podemos se deshincha en el show político.




    Esta semana se ha publicado otra encuesta del CIS sobre intención de voto. En ella Ciudadanos sube y, de acuerdo con los titulares de la prensa conservadora, Podemos se desploma. En su momento ya vaticiné una caída de Podemos (aquí), Creía que en el momento en que este partido tuviese una posibilidad real de gobierno, el poder fáctico que domina los medios de comunicación se encargaría de encauzar la opinión pública hacia opciones de voto menos peligrosas. Sigo pensándolo y este post es para analizar el modo en que los medios de comunicación han hundido a Podemos construyendo para ellos un nuevo personaje en el escenario político que transmitirle a los ciudadanos. Ya no es un partido de gobierno, sino un actor secundario con connotaciones negativas.
     Roger-Gérard Schwartzenberg dice que en la industria del espectáculo político las ideas han sido sustituidas por personajes que captan la atención e impresionan la imaginación. Vivimos una teatralización de la democracia. No hay lucha de ideas, sino personajes en una obra de teatro. Las elecciones se nos venden como grandes luchas de poder, los debates gozan del aire agonístico de los duelos y la frecuente repetición de sondeos que amplían esta lucha, hacen de la incertidumbre un resorte dramático. Sin embargo, debido a la omnipresencia de los medios de comunicación la eficacia de esta teatralización puede debilitarse. Los ciudadanos-telespectadores se aburren de la misma historia de siempre. Para evitar el desfallecimiento, el poder debe poner en movimiento todos los recursos con los que cuenta la dramaturgia política. Hay que alimentar la renovación y con ello la inflación de imágenes. Como dice Balandier, "durante los periodos turbulentos, el acontecimiento crea las oportunidades y fuerza la atención por lo que de inesperado e inquietante tienen. Durante los
Enfrentamiento en antena entre Iglesias y Aguirre.
Un ejemplo perfecto de un pseudoacontecimiento.
periodos de mayor calma, los pseudoacontecimientos fabricados servirán para provocar esos mismos resultados". Para que no nos aburramos y nuestra atención decaiga, los medios de comunicación llenan su parrilla con operaciones políticas o golpes sorpresa, con enfrentamientos entre líderes, con personajes saliéndose de su papel, con ruedas de prensa en las que se hacen públicas revelaciones reales o aparentes, etc...
      Podemos irrumpió irrumpió en la escena política española en unas elecciones europeas. Luego empezó a subir en las encuestas, pero eso no le aseguraba un asalto real al poder porque era un momento de calma porque no había unas elecciones a la vista. Los medios de comunicación les prestaron mucha atención y crearon lo que Balandier llama un pseudoacontecimiento. Parecía que el partido de Pablo Iglesias se iba a comer el mundo y que su asenso era imparable. Se construyó una auténtica tensión dramática con Podemos asaltando el poder. Pero, como decía antes, la multiplicación y difusión de los medios de comunicación de masas ha modificado el modo de producción de imágenes políticas. Tiene que haber una dramatización permanente. Y nada más fácil para el poder que apartar a Iglesias de este espectáculo que se renueva cada día. Se introduce en el escenario político un nuevo personaje sobre el que focalizar la atención. Aparace Albert Rivera y Ciudadanos, e Iglesias y Podemos desaparecen de la representación del duelo agonistico. La atención sobre Podemos decae, el público se aburre con este actor del pasado y las expectativas de gobierno de este partido se esfuman. En nuestra sociedad donde todo se consume y desecha, el espectáculo político no iba a ser una excepción. Pablo Iglesias fue consumido y desechado.

Pablo Iglesias cuando todavía era un actor principal en el show político.


      Paralelamente, cada vez que los medios hablan de Podemos, ya no es como un partido con posibilidad real de gobierno, sino como un partido asociado a escándalos de corrupción y luchas intestinas. Se publican montones de noticias negativas sobre ellos -reales o no, eso da igual- y la imagen de Podemos cambia. Ya no es el partido limpio, nuevo, que viene regenerar la democracia, sino unos corruptos como todos los demás a los que les mueven los intereses personales. 
      Greimas, cuando analizaba los personajes en el texto narrativo, decía que tienen dos caras: como actantes, que es su función en la narración, y como actores, que es su caracterización. Los medios de comunicación nos ofrecen la política como una novela. En un periodo de calma, utilizaron a Podemos como un pseudoacontecimiento,. Crearon un personaje que era un actante principal -nos lo vendían con posibilidades reales de gobierno- y actor un transparente y limpio -estaba del lado de los buenos-. Pero tampoco interesaba que Podemos ganase las elecciones porque eso suponía un riesgo para ellos. Ahora que se acerca un acontecimiento de verdad -hay elecciones a la vista-, los medios cambiaron radicalmente el personaje de Podemos. Se lo convirtió en un actante secundario y un actor de los malos de la película. Ojalá me equivoque, pero, si seguimos así, el lamentable Rivera y sus Ciudadanos serán el tercer partido más votado. Y volverá a ganar el PP, y el PSOE será la segunda fuerza, y Podemos ocupará el espacio de Izquierda Unida, que es la de un mal actor secundario. 

El lamentable Albert Rivera, al que están dejando jugar en la obra de teatro.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Desmontando paridas sobre educación: Por qué la la ley Wert es una puta mierda.




     Una vez más la reforma educativa del Partido Popular vuelve generar polémica. Van a hacerle unas pruebas a alumnos de tercero de primaria y esto ha provocado todo tipo de reacciones, desde niños de ocho años al borde del ataque de histeria, hasta un movimiento de padres por la insumisión. Como soy profesor, este tema me toca directamente. Podría hablar largo y tendido sobre las implicaciones de esta reforma, pero esto es un post, un formato diseñado para leer en un par de minutos, así que os ofrezco unos apuntes.
      La ley Wert es una puta mierda porque es elitista y clasista, lo que supone un retroceso bestial en la igualdad de oportunidades. 
     A Wert y a los contertulios que el Partido Popular tiene a sueldo en las tertulias de los medios se les llena la boca justificando la reforma porque "fomenta la competitividad". A esta afirmación cabría hacerle muchas objeciones. Para empezar, parte de la premisa de que hacer que las personas compitan unas contra otras es bueno porque saca lo mejor de cada uno. Una afirmación como esta se ha convertido en lo que Mary Douglas llamaba representaciones colectivas, ideas que la sociedad sanciona como evidentes, más allá de toda reflexión. Yo no sé si la competividad saca lo mejor de cada uno. Lo que sí sé es que genera tensión, estrés y frustra a la mayor parte de la población porque pocos son los que triunfan. Además, no hacía falta hacer aún más competitiva la educación. Tal y como estaba ya lo era suficiente. A los alumnos al final de cada trimestre les ponemos unas notas de uno a diez. Estas notas sirven para compararlos y para que, al final de la enseñanza secundaria obligatoria, unos tengan que dejar de estudiar, otros vayan a los ciclos formativos y otros al bachillerato. Esta primera clasificación hecha por el sistema educativo determina en gran manera el trabajo que desempeñarán en su vida adulta. Pero es que, además, en la enseñanza secundaria postobligatoria y en la universidad seguimos con el mismo cuento porque, en función de su expediente, unos tendrán más fácil que otros encontrar un buen trabajo y, por tanto, una buena vida. Creo que, como se puede comprobar, el sistema educativo ya era lo suficientemente competitivo.
       Pero bajo esa palabra tan de moda hoy en día se esconden dos implicaciones aún más graves.
       Al final de cada etapa los alumnos serán examinados por evaluadores externos al centro. En caso de no aprobar ese examen no titulan. Este examen tiene dos consecuencias fundamentales:
        1) Wert vincula la financiación de los centros a los resultados en estos exámenes, pero, en lugar de hacerlo como los finlandeses -los centros con peores resultados reciben más fondos para tratar de paliar el problema-, lo hace al revés. Cuanto mejores sean tus resultados, más pasta te dan. Así, los centros que funcionan bien lo harán cada vez mejor, y los que lo hacen mal, irán a peor. Es el primer paso para crear centros de primera y centros de segundo. 
      Por si esto no fuese suficiente, volvemos a la circunscripción única. Esto quiere decir que los papás podrán elegir el centro que les dé la gana. Es decir, que los centros con buenos resultados tendrán un aluvión de peticiones y los malos no tendrán ni una. Lo que harán los centros con buenos resultados y buena financiación será elegir a los alumnos que les aseguren buenas notas y no den problemas, y así la brecha entre unos centros y otros se agrandará. Esto ya no es sólo un paso hacia centros de primera y centros de segunda, es crear guetos directamente. Y siento decirles a todos esos padres que no quieren que sus hijos vayan al instituto con delincuentes, que el porcentaje de buenos alumnos es pequeño y que lo más probable es que no acepten a sus hijos en centros de élite. Sé que es duro aceptarlo, pero vuestros hijos no van a ir a esos colegios. Os lo digo por experiencia. En el mejor de los casos tendréis que pagar en un concertado -lo que es ilegal- y rezar para que ahí os lo admitan. A lo mejor conocéis a alguien en la directiva, pero estaréis conmigo en que no es la forma de adscripción más justa y equitativa del mundo. 
        2) La reválida supone que lo que los profesores dan o dejan de dar es controlado desde el Estado Central. Lógicamente, si la titulación de tus alumnos depende de un examen, vas a dar en clase exactamente lo que les entra en ese examen. Esto resulta bastante curioso, porque se da la paradoja de que la ley también insiste en la atención a la diversidad, es decir, que tus contenidos y tu metodología se adapte a las necesidades de tus alumnos. Y, al mismo tiempo, te controlan lo que hay que dar diseñando un examen igual para todos, un examen para un alumno estándar.
        Otra razón por la que la ley Wert es una puta mierda es porque otorga al director del centro la capacidad de contratar a personal. En lugar de ir destinado al centro por un concurso público, el director puede pedir a tal o cual profesor. Este profesor puede ser funcionario de carrera o interino. Para esto último basta con haberse presentado a la oposiciones una vez en la vida, aunque hayas dejado el examen en blanco. Esto, como supondréis, puede dar pie a todo tipo de chanchullos. No sólo que el director pida a un funcionario amiguete que tiene el destino lejos de su ciudad, sino que directamente enchufe a colegas que sólo tienen que inscribirse en una oposición y dejar el examen en blanco. Además, esta facultad del director le permite tener controlados a todos aquellos cuyo contrato depende de él. Es decir, hace que los profesores sean dóciles con el poder. Se suponía que la ley Wert iba a acabar con ciertas prácticas clientelares ilícitas y, de hecho lo hace. Las legaliza al permitir que el director se comporte con el instituto como el señor de un cortijo. 
      Hasta hoy, el director del instituto era elegido en unas elecciones en las que participaba toda la comunidad educativa. Se presentaban unos proyectos y se votaba y ganaba el que le gustaba más a la gente. Con la reforma de Wert, el director puede ser nombrado a dedo por un cargo político. Control político de los centros, enchufismo y clientelismo. 
       Y podría seguir así durante muchísimos párrafos. Podría, entre otras cosas, decir que la reválida de lengua parece que va a ser un examen tipo test. Ojo. Un test en lengua. Ya no hace falta saber escribir ni media palabra sin faltas de ortografía. También podría decir que se contempla la posibilidad de que, si el Ayuntamiento de turno cree que hace falta un colegio o instituto donde sea, tiene la facultad de expropiar el terreno -pagarlo a cuatro duros-, hacer un colegio con fondos públicos y convertirlo automáticamente en un centro concertado, es decir, gestionado por una empresa privada que se queda con los beneficios y que no tiene que hacer una inversión de nada porque la pasta la ha puesto el Ayuntamiento. Conociendo este país, es evidente, además, que estos centros se van a asignar a amiguetes de los gobernantes de turno. 
     Y podría seguir así mucho tiempo, párrafo tras párrafo, pero esto es un post y no se lee nada que lleve más de dos minutos, 
     

viernes, 1 de mayo de 2015

Thomas Khun: La estructura de las revoluciones científicas.



      Khun subsume cualquier teoría científica dentro del concepto más amplio de paradigma. Sostiene que a lo largo de la historia de la ciencia pueden darse dos periodos diferentes: los períodos de “ciencia normal” y los períodos de “ciencia revolucionaria”. Durante los períodos de “ciencia normal”, los investigadores articulan un paradigma. Un paradigma es todo cuanto la sociedad científica empleará efectivamente en el desarrollo de su investigación, y comprende procesos de investigación empírica -medición de constantes naturales, diseño de nuevo experimentos, etc.-, de investigación teórica -desarrollo de modelos o leyes específicas coherentes con los principios del paradigma-, y de investigación formal -elaboración de técnicas matemáticas que permitan formular soluciones a los problemas planteados en el paradigma-.
       Durante estos períodos de “ciencia normal” nadie pone en cuestión los principios del paradigma. La investigación se desarrolla conforme a las prácticas prescritas en el paradigma y, si apareciese alguna “anomalía” respecto a lo previsto, no será considerado indicio de error, sino de una comprensión defectuosa por parte del científico, y se creerá que en un futuro se dará respuesta a esa “anomalía” si se desarrolla lo suficiente la investigación.
Sin embargo, a veces, surge una “anomalía” que inicia una crisis irresoluble desde el paradigma y surge otro nuevo para solucionarla. Entonces entramos en lo que este autor llama “ciencia revolucionaria”. A diferencia de Durkheim, Khun no cree que este cambio se dé por factores sociales, sino por un sencillo procedimiento racional.

La historia de la ciencia no puede recurrir al contraste empírico entre los paradigmas para determinar si uno es mejor que otro, ya que no existe un vocabulario observacional sobre el que podamos fijar la referencia de los términos de una teoría. Cada paradigma tiene su propio lenguaje, su propia escala de valores científicos y sus propios criterios metodológicos. En este sentido, los diferentes paradigmas son “inconmensurables” entre sí.

Thomas Khun