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miércoles, 20 de mayo de 2015

Detienen a César Strawberry: ¿Estado de derecho o represión?




     Esta mañana nos hemos levantado con la noticia de que la Guardia Civil había detenido a diecinueve personas por enaltecimiento del terrorismo. La noticia hubiese pasado desapercibida entre el discurso de Rajoy en Zaragoza y la comunión de la infanta Leonor si no fuese porque uno de los detenidos era César Strawberry, el cantante de Def Con Dos. Hace unos meses, en relación a la ley que estaba preparando el gobierno para penar los comentarios que se vertieron en las redes sociales después del asesinato de Isabel Carrasco, dije que me parecía muy poco democrático y que atentaba contra la libertad de expresión (aquí). Que nos repugnasen algunas cosas que se dijeron no es razón suficiente para penalizarlos, y, nos guste o no, la democracia es permitir expresar todas las opiniones, incluso aquellas que están en contra de la democracia. 
    Como decía, la noticia me hubiese pasado inadvertida si no fuese porque César Strawberry andaba en el ajo. Agucé el oído, pero el boletín informativo no volvió a hacer referencia alguna al asunto hasta las ocho y media, cuando empezó la tertulia de RNE, y Tonia Echarri dijo que "la kale borroka se había trasladado a las redes sociales". Esto ya me pareció el colmo y me tomé la molestia de buscar los susodichos tweets para tener mi propia opinión, sin que una periodista ultraconservadora me dijese lo que tenía que pensar. Según el diario El Mundo, los gravísimos tweets son cuatro:

     1) A Ortega Lara habría que secuestrarle ahora.
     2) El fascismo sin complejos de Esperanza Aguirre me hace añorar hasta a los GRAPO.
     3) Street fighter, edición post, ETA, Ortega Lara versus Eduardo Madina".
   4) Franco, Serrano Súñer, Arias Navarro, Fraga, Blas Piñar... si no les das lo que a Carrero, la longevidad se pone siempre de su lado", 

     Una vez leídos estos tweets, se confirma mi teoría de que la ley para controlar las redes sociales es un atentado contra la libertad de expresión y una forma de represión del pensamiento disidente.
      En primer lugar, los tweets de Strawberry no son para tanto. Vayamos uno por uno.
      El primero dice que a Ortega Lara habría que secuestrarle ahora. Grice, en el marco de la pragmática lingüística, establece cuatro normas que rigen todo intercambio comunicativo: sea claro, no diga más de lo que toca, diga algo que tenga que ver y no afirme algo que sepa que es falso. En caso de que el hablante rompa una de estas máximas, el receptor del mensaje se extraña y piensa que debe reinterpretar el mensaje añadiendo o variando el significado -resumiendo, se da cuenta de que el mensaje no hay que interpretarlo de forma literal-. Así por ejemplo, si un alumno que ha hecho un examen lamentable, me pregunta qué nota le he puesto y le contesto que un diez, él inmediatamente interpreta que estoy siendo irónico y que le he suspendido con todas las de la ley. Volviendo al tweet de Strawberry, parece que el celoso juez que decidió que podían detenerlo por esto no se ha enterado de que no todos los mensajes deben ser interpretados de forma literal. Es evidente que Strawberry no quiere que vuelvan a secuestrar al pobre Ortega Lara. Está rompiendo la máxima de cualidad de Grice -está diciendo algo que es falso-,de modo que los lectores de este tweet reinterpretamos inmediatamente el mensaje y entendemos que está expresando su desacuerdo con las opciones políticas que defiende ahora el exfuncionario de prisiones en el partido político Vox.  
      El segundo tweet vuelve a romper la máxima de Grice de no decir algo falso. Desde la retórica clásica se ha usado la hipérbole como recurso retórico. Claro que no quiere que vuelva el Grapo. De hecho, parece que todos esos que condenan estos tweets no se han fijado en la preposición "hasta" que aparece en él y que orienta el modo en que debemos interpretarlo.
      El tercer tweet no lo entiendo bien porque no juego a los videojuegos, pero creo que lo que quiere decir es que, después de que ETA anunciase que dejaba de matar -afortunadamente-, la pelea se establece entre Madina y Otega Lara, que es una pelea mediática. Supongo que hará alusión a las diferentes posturas políticas de ambos y, dado que a Starwberry no le gusta ninguna, los degrada convirtiéndolos en personajes de videojuego. La metáfora consiste en utilizar la relación de semejanza en el mundo de la comunicación digital en el que se mueven los políticos y la realidad virtual digital de los videojuegos. Ya Aristóteles decía que la risa se obtiene alejándose del término medio y que hay dos formas de hacerlo: o poniendo lo bajo alto, o al revés. El chiste del tweet consiste en poner lo alto -son dos personajes públicos respetables- como si fuesen algo bajo -personajes de videojuego-. El chiste es bastante malo y me atrevería a decir que de mal gusto porque ambos son victimas de ETA, pero no veo qué hay de punible en ello. A no ser, claro está, que uno no pueda hablar para nada de las víctimas del terrorismo si no es para ensalzarlas y decir maravillas de ellas, lo que creo que no es un ejemplo de libertad de expresión. 
     El último tweet dice algo evidente: normalmente los dictadores o mueren de forma violenta o mueren en el poder, porque rara vez lo dejan por las buenas. No sé qué tiene esto de enaltecimiento del terrorismo. Alguien me podría objetar, sacando a colación las máximas de Grice, que está diciendo entre líneas que habría que acabar con la vida de las personas ahí citadas. Puede ser. Y de hecho, si esas personas estuviesen vivas, yo también lo interpretaría así. Pero da la casualidad de que no lo están. Difícilmente se puede incitar a asesinar a alguien que ya está muerto. Además, creo haber oído a Vargas Llosa decir, hace años, cuando estaba promocionando La fiesta del chivo, que España tenía la vergüenza de que Franco fuese el único dictador de Europa occidental que había muerto en la cama, y nadie le dijo nada, ni a ningún juez se le pasó por la cabeza procesarlo.
        
      Lo que dijeron las otras personas en Internet lo desconozco porque, como no son famosas, no he visto alusión alguna en la prensa. Probablemente la haya, pero tampoco he buscado mucho. En cualquier caso, el análisis de los tweets de Strawberry creo que es suficiente para afirmar que, o bien el juez desconoce la capacidad humana para jugar con los significados añadidos -cosa de la que estoy seguro que no es así-, o bien que la ley para controlar los comentarios ofensivos en la red no es más que una forma de represión por parte del gobierno de todas aquellas opiniones que ellos consideran subversivas. 

     Y ya para terminar, me gustaría dejar claro que estoy total y absolutamente en contra del terrorismo. Lo siento muchísimo por Ortega Lara y todas las víctimas. Lo que les hicieron fue una auténtica canallada y que estoy mucho antes de su lado que del de sus verdugos. 
     También quiero dejar claro que esto no es una defensa personal de César Strawberry. No me gusta Def Con Dos, no me hacen gracia sus letras y ya soy lo suficientemente mayor como para tomarme en serio a cualquier rockero. Sólo he analizado su caso como ejemplo de lo que estaba seguro que iba a pasar cuando el gobierno empezase a vigilar las redes sociales. 
       
     

lunes, 19 de mayo de 2014

Sobre Isabel Carrasco, Twitter, la libertad de expresión y algunas cosas más.

Sobre Isabel Carrasco, Twitter, la libertad de expresión y algunas cosas más.





     Los hechos:
     Era Lunes por la tarde. La radio da la noticia: Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León, ha sido abatida en un medio de la calle. El asaltante le disparó tres veces a quemarropa y una cuarta vez para rematarla, ya con la víctima en el suelo. El/los asaltante/s se dio/dieron a la fuga en un coche, pero gracias a una rápida y eficaz intervención policial ya han sido detenidos.
      Hasta aquí la información que dieron los medios aquella tarde de Mayo. 
      Isabel Carrasco no era, ni mucho menos, un personaje anónimo. Era, entre otras cosas, conocida por los miembros de su propio partido como "la de los trece sueldos", en alusión a las trece nóminas que cobraba. Era Presidenta de la Diputación de León, era Presidenta del Partido Popular de su Comunidad,  diputada y supongo que  consejera en varias de esas Cajas de Ahorros que quebraron por su buena gestión. Y así hasta llegar al número trece. Asimismo, a menudo se relacionaba a Isabel Carrasco con Margaret Tatcher por la dureza de su carácter y la implacabilidad con la que aplicaba sus políticas neoliberales.
      Por aquellos días, el país pasaba por la peor recesión económica en cien años. Una de cuatro personas en disposición de trabajar carecía de empleo. Más de un millón de familias no tenía ningún ingreso. El número de deshaucios había ascendido a 28000 aquel año y el de familias que habían entregado las llaves de su casa al banco por no poder hacer frente a la hipoteca llegaba casi a 50000. Varias asociaciones benéficas se confesaban superadas por el espectacular aumento de la necesidad de ayudas, y la brecha abierta entre las distintas clases sociales amenazaba con ser insuperable. Paralelamente, los Gobiernos, acuciados por la crisis de deuda pública, ponían en práctica duras medidas de supresión de gastos sociales.
      Aunque los medios trataron de ser lo más cautos posibles, este esceanrio se prestaba a la proliferación de la rumorología. En la mente de todos estaba el crimen político.
     -Alguien que, desesperado, se cargó al político de turno. -se oía decir a algunos en los bares.
     -Se veía venir. -respondían otros.
     Era la época de las redes sociales. Millones de Twits, Whatsaps y comentarios de Facebook inundaron la red. La inmensa mayoría fueron respetuosos porque, en el fondo, pocos son los que se alegran de la muerte de alguien. Pero hubo algunos, muy pocos en comparación con los de condolencias, que se congratulaban del asesinato de esta lideresa del partido conservador. Aunque pronto se comunicó que se trataba de una venganza personal y no de un crimen polítco, hubo alguien que animó a continuar con esta acción justiciera y acabar a tiros con toda la clase política, especialmente con los del ala derecha.
     Entonces fue el momento de que Fernandez Diaz, ministro del interior del partido conservador en el poder, anunciase que había dado orden a la policía de investigar los mensajes vertidos en las redes sociales. Dos días después, dos personas eran detenidas. Una de ellas, un joven de diecinueve años, fue acompañado por su madre a la comisaría. Los movimientos políticos no se quedaron ahí. Varios altos cargos políticos y creadores de opinión pública alertaron sobre la necesidad de una ley que controlara las expresiones de Facebook o Twitter que pudiesen "exaltar el terrorismo" o "incitar a al violencia". Incluso la prensa progresista se posicionó a favor de regular la red. Sólo algunas voces vieron en este movimiento un atentado a la libertad de expresión. Increíblemente, Durán i Lleida, un político conservador nacionalista, estaba entre ellos.
     -Lo que se opone a la democracia es la anarquía. -fue la justificación del Ministro.


     Pues bien. Yo sobre todo esto tengo mucho que opinar. Mucho de lo que diré aquí no son ideas originales mías, sino de amigos, cosas que han salido en conversaciones y que recojo. Si no doy la fuente original, es porque sería un engorro de leer.
        En primer lugar, me centraré en las palabras del ministro. "Lo que se opone a la democracia es la anarquía". No. Lo que se opone a la democracia es la tiranía. La anarquía es la falta de orden político. Lo que se opone a la falta de orden político es la existencia del mismo, pero este orden puede ser de muchas formas: despotismo, democracia, tiranía, etc... Dentro de los órdenes políticos, el que se opone a la democracia es la tiranía. La democracia es la forma de gobierno por la cual todos los ciudadanos tienen el derecho a expresarse libremente y a que su opinión sea tenida en cuenta por medio de la votación. En esto se opone a la tiranía, que es definida por la RAE como "Abuso o imposición en grado extraordinario de cualquier poder, fuerza o superioridad.", es decir, un sistema político en el que, entre otras cosas, uno no puede expresarse libremente. De todo esto se deduce que Fernández Díaz ha hecho un uso torticero del lenguaje y que, apropiándose de la palabra, trata de justificar con la democracia prácticas tiránicas. Si somos demócratas, todos tenemos derecho a opinar y expresar lo que nos dé la gana. Incluso aquellos que están en contra de la democracia. A mí personalmente me parecen de muy mal gusto esos comentarios que se alegraban de la muerte de Isabel Carrasco. Me parece feo y hasta de mala persona. Pero no por ello los voy a amordazar. Como demócrata, mi deber está en convencer por medio de la razón, no de la fuerza. Debo afearles su conducta, no prohibirla, por poco que me guste.
       Si contemplamos este hecho en perspectiva, no se trata de algo aislado .Como dije en el artículo en el que hablaba de Loïc Wacquiant (aquí), el sistema neoliberal -esa suerte de ley de la selva económica- convierte a millones de personas en parias, gente sin recursos ni oportunidades. Y, en consecuencia, los brotes de descontento son inevitables. En España ya llevamos unos cuantos: scratches, el 15M, Stop Desahucios, la leña brutal contra la policía en la manifestación de Madrid de hace unas semanas, suicidios, etc... Ante esto, el Estado Neoliberal tiende a blindarse: criminaliza y penaliza cualquier disensión. Como dice Wacquant, el estado social se sustituye por el estado penal: leyes contra acampar en Sol, leyes contra manifestarse, se pidieron penas de cárcel a los que le hicieron el scratch a Dolores de Cospedal, a los catalanes que insultaron a los políticos en la puerta del Parlament les piden unas penas absolutamente desproporcionadas, y ahora a aquellos que dijeron cosas que no les gustaron a nuestros gobernantes en Twitter los amenazan con el trullo. Como nuestro sistema legal todavía no preveía la posibilidad de esta forma de disensión, se proponen hacer una ley que lo haga.
      En un uso absolutamente manipulador del lenguaje, se engloba bajo la etiqueta "antisistema" todos los movimientos de disidencia, de modo que se ponen al mismo nivel la pederastia, el terrorismo, los perroflautas, los punkies y toda aquella gente que acampó en la Plaza de Sol. El argumento del poder pasa por decir que los demócratas sí tienen representación. Sólo tienen que ir a votar y que unos diputados los representarán sus intereses en el Parlamento. Si no crees en este sistema de representación parlamentaria, eres un antisistema. Quizá muchos de los consumidores de los medios de comunicación no se hayan dado cuenta, pero los acampados de Sol no eran terroristas. Ni siquiera pedían pacíficamente un nuevo orden mundial. Sólo querían que el orden que tenemos fuese justo. A su lado, Gandhi era un terrorista del IRA. Y lo vuelvo a repetir una vez más: tal vez no nos gusten los comentarios que incitaban a acabar con políticos, pero esos comentarios no mataron a nadie. Son palabras y, como dice el refrán, del dicho al hecho hay un trecho.



Dos eslóganes del 15M. Como se ve, sólo son cursis, no violentos.





      Podría seguir durante un buen rato disertando sobre la libertad de expresión, pero esto es un blog y nadie lee artículos de más de cuatro párrafos. Pero no me resisto a señalar que Twitter y Facebook como formas de incitación a la violencia sólo son legislados y sus usuarios criminalizados cuando los comentarios atentan contra el poder. Sólo hay que darse una vuelta por cualquier buscador para ver lo que se dice de los abertzales vascos -por ejemplo de Otegui- o los independentistas catalanes. No soy en absoluto simpatizante del nacionalismo, pero me imagino lo que se hubiese dicho en las redes sociales si, por poner un ejemplo, un militante del Partido Popular de Euskadi, harto del acoso del entorno abertzale, hubiese entrado en barrena y le hubiese pegado cuatro tiros a un borroka. Y dudo mucho que el Ministro de Interior hubiese entrado a legislar por "incitación a la violencia".