miércoles, 10 de diciembre de 2014

La fortaleza escondida (Akira Kurosawa)





    Estamos en el Japón del S. XVI. Una de las incontables guerras entre clanes samuriais asolan el país. Una princesa destronada tiene que volver a su casa y para ello cuenta con la ayuda de un veterano samurai y con la de dos codiciosos y bobos campesinos. 
    Es una película de aventuras de principio a fin. Con ella dudo que Kurosawa se propusiese algo más que entretener al público. Si ese era su fin, conmigo desde luego lo consiguió. No es que sea la película definitiva, pero está bien, y se me ocurren varias razones para verla:
       a) Es el argumento de siempre. Una aventura en la que hay que cruzar territorio enemigo para llevar a una princesa a casa. Nada nuevo. Algo mil veces repetido. Pero que funciona. Porque para hacer buen cine o buena literatura no es necesario descubrir la pólvora. Hay esquemas, motivos, tópicos, etc... que están ahí desde el Poema del Gilgamesh. Sabemos que funcionan porque apelan a lo más profundo del ser humano. No sé si a eso que Jung llamaba el inconsciente colectivo o a algo menos místico que tendrá que ver con estructuras mentales grabadas en nuestro ADN tras millones de años de evolución. Sea como sea, nos mueve las pasiones porque es algo inherente a la naturaleza humana. En este caso concreto, el motivo/tópico/estructura es el del viaje iniciático que estudió Campbell en El héroe de las mil caras y que podemos encontrar desde en el periplo de Jesús de Narareth en El Nuevo Testamento hasta El señor de los anillos. Nada nuevo, como digo. Y es perfectamente lícito recurrir a este material que nos han legado miles de años de tradición con tal de que lo manejemos bien. Y Kurosawa lo hace. 
          b) Los dos personajes principales están muy bien interpretados. El samurai Rokurota Makabe (Mifune) y la princesa Yukihime (Misa Uehara) lo hacen muy bien y son muy creíbles. La risa sardónica del primero y la combinación de altivez y humanidad de la segunda le dan a los personajes cierta altura al tiempo que los acercan al espectador. Volvemos con ellos a la idea del párrafo anterior. Greimas, en el ámbito de la narratología, distinguía entre actantes (la función del personaje) y actores (su caracterización). Rokurota Makabe es el protagonista de la acción y la princesa Yukihime y su destino feliz el objeto. Dos actantes o funciones que hemos visto hasta la saciedad. Pero hay que saber hacerlo bien y los dos actores les dan un toque personal y humano que hace que te los creas y hasta te encariñes con ellos. Cuando se cuenta una historia con una princesa, lo esperable sería que el espectador se enamorase de ella. Pero hay que saber enamorar al espectador. Misa Uehara lo hace. Michelle Rodríguez, de la lamentable Fast and Furious, no. 

Samurai Rokurota Makabe

       c) Tiene bastante ritmo. No un ritmo moderno, con escenas de persecuciones continuas siempre al borde de la muerte. Tampoco hay cliff hunger tras cliff hunger, pero Kurosawa no necesita recurrir a esos trucos baratos. La película va rápido. No porque te oculte información o porque los protagonistas estén continuamente a punto de morir, sino porque cuenta las cosas bien, con naturalidad y agilidad.
      d) Hay escenas memorables. La danza del fuego, la persecución a caballo del samurai tras los tres soldados y el duelo de lanzas son estéticamente maravillosas. Si no os las describo ahora es por no destripároslas.

Pricesa Yukihime

       e) A pesar de ser una película de aventuras, la acción se mueve más por las relaciones de los personajes que por combates coreográficos en el periplo de vuelta a casa. Esto probablemente sea un problema para el espectador actual, acostumbrado a cine estilo Ridley Scott, con fuegos de artificio que no llevan a nada, pero ya he comentado muchas veces que a mí me interesan mucho más las historias de personaje que las de acción. El modo en que se nos apunta la relación entre Rokurota Makabe y la princesa, sin detenerse a pormenorizar los detalles, pero viendo cómo se desarrolla bajo los diálogos, las acciones y hasta los silencios, es fascinante.
     Esta última idea me lleva a algunos peros por los que creo que no envejece bien y por lo que creo que al público actual de menos de veinticinco años -víctimas de la LOGSE- no les va a enganchar. 
     a) Está en blanco y negro. A muchos de los que me leáis esto os parecerá una chorrada. Pero como profesor de secundaria, os aseguro que es un obstáculo casi insalvable para el espectador adolescente actual. Sabe dios por qué, no son capaces de ver una película en blanco y negro. 
     b) No tiene movimientos de cámara trepidantes. Para mí esto es una virtud, pero cualquiera de mis alumnos no percibe un ritmo ágil si no lo engañan con cámaras que dan vueltas y se mueven a toda velocidad. Es un engaño para bobos, lo sé, porque la tercera entrega de El señor de los anillos es un auténtico coñazo de tres horas de batallita y, en lugar de percibirla como una mierda en la que lo único que hay son mamporros, la perciben como una película trepidante. Será porque muere mucha gente. 
    c) El tándem cómico no acaba de encajar. Los exsoldados tontos y codiciosos que acompañan a la princesa en su huida retardan la acción y por momentos la desvían. Nunca me han gustado las películas que combinan aventura y humor, porque para mí son dos géneros distintos. La aventura requiere tensión, dinamismo. Y si aparecen chistecillos por el medio, la tensión se esfuma y me voy de la película. Además, los dos actores que hacen de dúo cómico están muy sobreactuados. Dicen por ahí que para destacar su carácter codicioso. También diría yo que porque la comedia surge frecuentemente de la exageración. Pero, en cualquier caso, no pegan. No puedo estar viendo una escena de tensión máxima con dos samurais jugándose la vida en un duelo de lanzas e, inmediatamente, ver a dos bobos diciendo tonterías casi a lo Bud Spencer y Terence Hill. 

Los dos idiotas que ponen el contrapunto cómico.

       
      En cualquier caso, si no eres un estudiante de secundaria abducido por la basura de aventuras actual estilo Nicolas Cage, es una película más que recomendable para pasar un buen rato. No le pidas peras al olmo. Es una peli de aventuras, no una de Ken Loach. 

     P.D. Esta película inspiró a George Lucas para hacer La Guerra de las Galaxias. Y se nota un montón. En lo de llevar a una princesa perseguida a su casa y en lo del contrapunto de la pareja cómica. R2D2 y C3PO son un calco de los dos imbéciles de la foto de ahí arriba.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Podemos y el chantaje de los medios de comunicación.







     Hace unas semanas una encuesta del CIS situaba a Podemos como la primera fuerza política en intención de voto. Sin embargo, este Domingo El País publicó otra encuesta en la que Podemos pierde gran parte del apoyo ciudadano. Desgraciadamente tengo que decir que no me sorprende. No porque no crea en las propuestas de Podemos, sino porque se veía venir una estrategia de acoso y derribo por parte de los medios de comunicación. 
       Podemos es, evidentemente, un partido mediático. Dominan como nadie las redes sociales y Pablo Iglesias es un animal del plató. Empezaron a llevarlo a La Sexta un poco para que diese el toque pintoresco, el contrapunto izquierdoso de fachas redomados como Marhuenda o Inda. Al principio hacía gracia y nadie se lo tomaba en serio. Le permitieron difundir su discurso en la televisión porque pensaron que era un personaje folclórico, la voz
Pablo polemizando con Inda.
de una España comunista de otro tiempo. Y entonces Podemos dio la campanada en las elecciones europeas. Hubo miles de comentarios en las tertulias de radio y televisión desde la que los poderes fácticos nos instruyen a los ciudadanos en lo que tenemos que pensar. No pasaba nada, decían. Nadie se toma en serio las elecciones europeas. Son el modo de expresión del descontento, pero en unas elecciones generales, donde hay que escoger con responsabilidad, las aguas volverán a su cauce normal. Mirad, si no, el caso del Frente Nacional francés, que sube como la espuma en las europeas y se desinfla en las generales. Pero se equivocaron. Podemos no tiene nada que ver con el Frente Nacional. Y por eso siguió creciendo exponencialmente hasta hoy. 
          Hasta hoy. Porque, como señala la encuesta de El País, Podemos frena su avance. El País, en un ejercicio de demagogia asqueroso -porque ellos son los primeros que tienen mucho que perder con una hipotética victoria de Podemos- explica este frenazo por el desarrollo del programa de Podemos. Según ellos, hasta hace una semana la gente no sabía qué iba a hacer Podemos, En cuanto lo han hecho, el pueblo, atemorizado, huye de ellos. No se me ocurre una explicación más torticera. Podemos no pierde apoyos porque su programa no convenza. Todo lo contrario. Entre otras cosas, porque nadie se lee los programas de los partidos políticos. Que alguien me diga qué votante del PP se ha leído su programa. Podemos pierde apoyos porque el poder fáctico ha tomado conciencia de que son una fuerza a tener en cuenta y ha empezado un sistemático programa de acoso y derribo. 





            Empezaron diciendo que era un partido ingenuo, sin el más mínimo contacto con la realidad. Pero resulta que Podemos está formado por varios profesores universitarios y antiguas autoridades públicas de reconocido prestigio como Vincenç Navarro, Juan Torres o Carlos Jiménez Villarejo. Por ahí no había mucho que rascar. Entonces empezó la guerra sucia. Desde hace unas semanas se publica todo tipo de titulares que manchan el nombre de Podemos. Estos titulares disparan a todo, sin importar que sean verdad o no, ni a quien se ataca. Se publicó, entre otras cosas, que Errejón cobraba fraudulentamente una beca,  y que la novia de Pablo Iglesias le regaló un piso de protección oficial a su hermano y otro a su padre. Esto último es el colmo, porque la novia de Pablo Iglesias ni siquiera es de Podemos, pero lo importante es desacreditar, aunque para ello haya que atacar a la familia. Se trata de vituperar en todos los frentes y sin descanso. Como decía Goebbles, una mentira repetida muchas veces se acaba convirtiendo en una verdad. Y si el tribunal de turno les manda rectificar, no pasa nada. Se rectifica un titular que ha ocupado toda una portada con una breve nota de dos centímetros en la página veinte. 
           Sin embargo, sería injusto por mi parte afirmar que todos los medios están unidos y siguen la misma estrategia contra Podemos. Es innegable que Podemos es lo que es gracias, entre otros, a La Sexta. La relación entre esta cadena y Podemos es anterior al acoso del partido por parte de los medios. Los Sábados por la noche la cadena no tenía mucha audiencia. Como no sabía muy bien qué hacer, llenó esta horario con un programa de infoentrenimiento, en el que llevaba a unos personajes especialistas en polemizar sobre temas de actualidad política, pero sin profundizar demasiado. Al mismo invitado le daba igual opinar sobre educación, política penitenciaria o economía en un lapso de veinte minutos, aunque no tuviese mucha idea de ninguna. Lo que importa es hablar bien, no saber. En este espacio Pablo Iglesias se movía como nadie. Supongo que un poco por el creciente interés ciudadano por la política debido a la crisis económica, un poco porque Pablo Iglesias es un personaje con muchísimo carisma, y un poco porque la contraprogramación era el Sálvame de Telecinco, La Sexta aumentó muchísimo su audiencia. La relación entre el líder de Podemos y la cadena era simbiótica. El primero tenía un altavoz desde el que poder difundir su mensaje político, y la cadena sumaba cada vez más audiencia. Telecinco, que vio que le estaban comiendo el terreno, contraprogramó con otro programa de infoentretenimiento a la misma hora. Como Telecinco es la quintaesencia de lo chabacano, tenía en la mesa redonda a Ramoncín, rebautizado ahora como Ramón, pero eso es otro tema. El caso es que Podemos contaba con un espacio en los medios desde el que defenderse de las injurias. Y entonces llegó el gran
Ana Pastor entrevistando a Pablo Iglesias
en La Sexta Noche.
movimiento táctico del Gobierno. Amagó con volver a poner publicidad en la televisión pública. Lo disfrazó como si les preocupase ahorrarle dinero al contribuyente, ya demasiado ahogado con los incesantes recortes que ellos promueven, pero la verdad es bien distinta. Lo que se esconde bajo este movimiento es quitarle la voz a Podemos. Si la televisión pública introduce de nuevo publicidad, las cadenas privadas como Telecinco y La Sexta se verán obligadas a repartir los ingresos. Se calcula que los ingresos por publicidad bajarían en torno a un veinte por ciento. Esto sería el colapso total de estas cadenas, que no podrían hacer frente a los gastos. La quiebra sería inevitable. Fijaos hasta que punto esto es así, que sólo con el amago, las acciones de Mediaset y Atresmedia cayeron casi un cinco por ciento en un sólo día. Según denunció un directivo de Uteca, la asociación de cadenas privadas en abierto, el Gobierno les había chantajeado. O salía Podemos de las cadenas, o la quiebra. (Podéis leer la noticia en este enlace). No sé si será por esto, pero la entrevista que le hizo Ana Pastor a Pablo Iglesias en La Sexta Noche fue a degüello. Digo que no sé si será por esto porque Ana Pastor se entrevista más a sí misma que al entrevistado, pero me sorprendió que la semana siguiente, cuando tuvo delante a Toni Cantó, Diputado de UPyD, le hizo una entrevista bastante suavecita. Y lo mismo sospecho de Telecinco, que montó un lío porque, según ellos, Pablo Iglesias pretendía una entrevista con las preguntas cerradas y contestar desde la sede de Podemos. 


Tweet de Ana Pastor y la respuesta de Iglesias.
No sé por qué, pero no me creo ninguna de las dos.

          
        Resumiendo, que esto es un post y está quedando muy largo. Ojalá me equivoque, pero Podemos no se va a comer nada en las elecciones generales porque tiene en contra a todos los medios de comunicación que le van a hacer la guerra sucia en todos los frentes. 

          P.D. Parece que la estrategia de la televisión pública contra Podemos ha cambiado en la última semana. Unos cuantos periodistas entrevistaron a Pablo Iglesias con el cuchillo entre los dientes, aunque fuese relegado en el canal 24h. No opino sobre la entrevista porque no la he visto entera. Lo único que vi fue el momento en que el moderador le dijo a Iglesias que estaría contento porque los presos de ETA estaban saliendo de la cárcel. Sin comentarios.


Podemos en la encerrona de TVE.

           

sábado, 6 de diciembre de 2014

Jimmy y los medios de comunicación. Un par de apuntes más.




       Además de lo que dije el otro día a propósito del asesinato de Jimmy y del repugnante tratamiento del tema que están dando los medios de comunicación creo que debo añadir algunas cosas más:
        En primer lugar, es intolerable que la madre de Jimmy, a la que acaban de asesinar a un hijo, tenga permanente un batallón de reporteros delante de su casa y su tienda esperando a tomar imágenes suyas para que la nación entera vea la cara de la madre del hijo que ellos han convertido en un criminal apestado. Por si estos carroñeros del morbo no se han enterado, esa señora ha perdido a un hijo y su marido tiene alzeimer. ¿Es que esa gentuza ni siquiera puede respetar su dolor? ¿O es que quieren añadir al dolor de una madre el escarnio público? Y ya no hablo de la mujer y los hijos de Jimmy.

Bajo esta foto ponía "brutal agresión a un cámara que hacía su trabajo".
Evidentemente no está bien pegarle, pero hostigar a los miembros de una familia que ha perdido a un ser querido no es mucho mejor.

          En segundo lugar, quisiera decirles a todos aquellos que dicen que Jimmy se merecía ser asesinado por haber ido a una pelea pactada -insisto en que eso está por ver-, que tienen la doble moral del perro apaleado. Duros con los débiles, serviles con los amos. Anteayer nos enteramos del enésimo crimen de Rodrigo Rato. Sus tejemanejes en Bankia sirvieron para estafar a decenas de miles de personas en este país. Si alguno de esos estafados con las preferentes le pegase dos puñaladas y lo matase, nadie en su sano juicio aplaudiría el crimen y, desde luego, dudo mucho que en la prensa al servicio del capital oyésemos comentarios como que "se lo tenía merecido" o "si juegas con fuego, te quemas". Los delitos de Rodrigo Rato son bastante más graves que los que hubiese podido cometer Jimmy y, en caso de que sucediese una desgracia como que alguien lo matase, sería de un gusto asqueroso jalear al asesino. Porque no hay nada que justifique el asesinato. Repito: no  hay nada que justifique el asesinato. Y afirmar que Jimmy se lo merecía por ir a una pelea pactada es justificar el crimen.
        Esto de Rodrigo Rato me lleva a una tercera cuestión. Cuando asesinaron a Isabel Carrasco, el Gobierno se dio mucha prisa en sacar una ley para censurar cualquier comentario ofensivo que apareciese en internet. Ya en su momento dije que me parecía un atentado gravísimo a la libertad de expresión y que la excusa de que era para prevenir la incitación a la violencia era muy pobre (aquí). Sólo se trataba de proteger a los suyos, como lleva haciendo la casta política de este país mucho tiempo. Pues bien, el tiempo me ha dado la razón. En España hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. A todos los que vertieron comentarios de muy mal gusto sobre Isabel Carrasco en la red los acusaron de incitar a la violencia. De los infinitos comentarios despectivos sobre Jimmy, entre los que llegué a ver salvajadas como que "ahora las ratas nadan en el Manzanares", nadie ha dicho nada. Ni siquiera veo que esos medios de comunicación que tan prestos estuvieron en afear la conducta y pedir responsabilidades penales a los que insultaban a Isabel Carrasco, pedir lo mismo para Jimmy. Estos periodistas a sueldo del poder objetarán que Isabel Carrasco era una persona de bien y Jimmy un delincuente. Y yo les respondo que Isabel Carrasco era una persona de bien y Jimmy un yonki porque ellos construyen ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. 
         Por último quisiera dar mi apoyo a la actitud de Lendoiro. No soy sospechoso de lendoirista ni mucho menos, pero es el único personaje del mundillo del fútbol que no se ha comportado como un fariseo. Mientras que el lamentable Tino Fernández ahora cierra la grada de maratón y Enrique Cerezo dice que no puede echar a los ultras sin la ayuda de la policía -a este señor le recuerdo que Laporta y Florentino Pérez lo hicieron jugándose el tipo-, Lendoiro fue consecuente. Siempre trató y mimó a los Riazor Blues. Ahora que han caído en desgracia, podría hacer como Tino Fernández y huir como de la peste de los que antes mimó. O podría hacer como Cerezo y Gil Marín y denigrar en público a los que ampara y tomar medidas que no son más que maquillaje y les permitirán seguir campando a sus anchas. Decir que echan al Frente Atlético de la asociación de peñas, pero que no pueden denegar el acceso al estadio a ningún hincha porque tienen carnet es de chiste. Pero Lendoiro no hizo eso. Fue leal y consecuente con su pasado. Fue al entierro de Jimmy. Y con esto no quiero decir que Lendoiro hiciese bien mimando a los Riazor Blues en su momento. Sólo digo que es el único que no es un hipócrita.
           Fin. Sé que este post no está muy bien redactado, pero no tengo tiempo. Me voy a tomar un vino.

Lendoiro en el entierro de Jimmy.

         

martes, 2 de diciembre de 2014

El asesinato de Jimmy y la vergüenza de los medios de comunciación.




        Yo no conocía a Jimmy. Lo había visto un par de veces por el barrio paseando tranquilamente con su mujer. No soy de Riazor Blues, Soy sólo un vecino de la Ciudad Vieja. No sé lo que pasó. Sólo sé que lo asesinaron. Lo apalearon y luego lo tiraron al río. Pero estoy tan indignado con el tratamiento que están dando los medios de comunicación a su asesinato que siento que tengo que decir algo. 
        En primer lugar, Jimmy era un ser humano. Y tenía familia y amigos. Ver en la prensa que lo pintan como un delincuente es repugnante. No creo que fuese un angelito, Tampoco lo soy yo. Pero aunque fuese una persona horrible, no han dedicado más tiempo a denigrar públicamente ni siquiera  al pederasta que mató a Mariluz. 
        Como digo, no creo que Jimmy fuese un angelito. Pero me indigna ver cómo nos dan lecciones de moral desde la atalaya de un periódico o una cadena de radio individuos que sabemos que están a sueldo de intereses económicos particulares y no dudan en censurar, manipular y tergiversar información para servir a esos intereses espúreos. Puestos a ponernos exquisitos, prefiero que me dé el palo con una navaja un tipo y me lleve veinte euros para la paja de heroína, a que un señor trajeado manipule y engañe para mantener un sistema que roba diariamente millones de euros a los ciudadanos. 
         Este doble juego moral del poder llegó al paroxismo con la declaraciones de Tebas, el presidente de la Liga de Fútbol Profesional. Cuando le preguntaron por qué no había suspendido el partido, contestó que suspender el partido sería hacerle un homenaje a un ultra. Si hubiese sido un aficionado del Deportivo que iba tranquilamente, por supuesto que lo hubiese suspendido, pero por un delincuente que iba a la gresca... de ninguna manera. Sólo le faltó decir que la chusma y la canalla sólo son escoria. Pero esto no es lo más delirante. Lo más flipante es que cerró su argumentación con un "yo recé por él y por su familia" y lo repitió varias veces. Y yo pensé: "Joder, vaya católico que eres tú, porque, si no me equivoco, el cristianismo es caridad, perdón, no juzgues y no serás juzgado y todo eso". 
         Por supuesto, estoy totalmente convencido de que todo esto no es fruto de la casualidad. Criminalizando a Jimmy, diciendo que era un macarra que iba a una pelea concertada -lo que aún está por ver-, se iguala a la víctima y al agresor. Me alucina que la inmensa mayoría de las personas con las que he hablado su comentario fuese:
        "Se lo merecía, a dónde va con cuarenta y tres años a una pelea de ultras".
         o
        "Un tipo que va armado a pelearse no me da ninguna pena. Sólo lo siento por el hijo"
         Esto cuando no dicen directamente un "que se joda".
         Y ni una sola palabra de los asesinos. 
         Criminalizar es una forma de deshumanizar a la víctima. El razonamiento inconsciente es "Era un delincuente. Yo no soy un delincuente. Él se merecía morir. A mí no me va a pasar nada".
         Criminalizando a Jimmy se desvía la atención de hay por ahí sueltos unos tipos que cogieron a otro, le rompieron el bazo con una barra de hierro, le dieron golpes en la cabeza hasta que lo mataron, y luego lo tiraron al río en un supremo acto de desprecio. 
          Esta criminalización de la víctima se extiende a los Riazor Blues. No he ido nunca a la Curva ni creo que vaya en mi vida. No me gusta el rollo ultra y sinceramente creo que es un fenómeno que debe desaparecer ya de la sociedad. Todos los Blues no son ultras, pero hay bastantes ahí dentro. Por su culpa y la de otros grupos ultras yo no puedo ir con mi mujer a ver un partido del Dépor a Vigo, ni a Gijón, ni a Madrid, ni a un montón de sitios más. Pero me resulta curioso que los medios sólo hablen de lo malos que son ellos y no digan nada del Frente Atlético -si no os lo creéis, mirad las ediciones del ABC y del Mundo del Lunes y del Martes-. El Frente ya lleva dos muertos y nadie dice ni mu. Siguen riéndose de Aitor Zabaleta todos los domingos y ni un solo comentario al respecto en los medios. Sólo que los Blues son unos radicales horribles de ultraizquierda, unos antisistema terribles que van a acabar con España. Pues sí. Los Blues no son nada buenos, pero en este caso concreto ellos tienen un muerto y el Frente Atlético un asesino. Lo lógico, digo yo, es cargar contra los dos. Pero, si tengo que elegir sólo uno, lo normal sería a los criminales.
          Se me ocurren muchas razones para explicar esto. Todas son conjeturas y no puedo probar ninguna. Se me ocurre, por ejemplo, que el Atleti es de Madrid, como los medios. También se me ocurre que es una forma de desviar la atención sobre una dejación de funciones por parte de la policía lamentable. No me refiero al policía o al comisario de turno que estaba de guardia esa mañana. Me refiero a los altos cargos, muchos de ellos políticos, como Cristina Cifuentes, la que suena como futurible alcaldesa de Madrid, y que se pusieron de perfil. También se me ocurre que declarar el partido de alto riesgo supone movilizar a mil quinientos policías y eso cuesta pasta. También se me ocurre que les daba exactamente igual lo que pasase con los Blues y el Frente. Y también se me ocurre que los Blues se declaran nacionalistas de izquierdas, lo que no les mola nada a los medios de Madrid. 
          Y que no me digan que no sabían nada porque hasta lo sabía yo, que ni siquiera paso la semana en Coruña. Que los Blues están hermanados con los Biris y que los Biris y el Frente Atlético se pegan siempre que se ven lo sabe hasta un niño de diez años. Además, ahora el Delegado del Gobierno y el sindicato de policía dicen que sí avisaron a Madrid.

           Y no escribo más. Esto está redactado a vuelapluma porque no tengo tiempo. 
           Lo siento por Jimmy, su familia y sus amigos.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Edgar Lawrence Doctorow: La Gran Marcha



        No es la mejor novela del mundo. A veces me cuesta creerme a los personajes, sobre todo a al doctor Sartorius, ese médico alemán para el que la guerra no es más que una oportunidad para estudiar el cuerpo humano; Sherman es demasiado bueno y humano para ser un general; y el niño negro espabilado y enternecedor a partes iguales es sólo una caricatura. Es una novela de guerra y, sin embargo, se lee desde la distancia, sin implicarse emocionalmente en los hechos. Un poco lo que le pasa a Eduardo Mendoza. Narra bien, es divertido, pero no consigue que te impliques con el personaje. No sé si la metáfora es válida, pero es como si se tratase de dibujos animados y no de una película. 
        Sin embargo, os la recomiendo a todos por varias razones:
     a) No creo que Doctorow se preocupase por trazar unos personajes verosímiles y redondos. Kayser distinguía tres tipos de novela, dependiendo de dónde se centrase el interés de la narración: novelas de personaje, novelas de ambiente y novelas de acción. Las novelas de acción ya sabemos lo que son, con un ritmo trepidante y muchas peripecias. No me interesan nada. Las de personaje son las que más me gustan, porque demuestran el conocimiento del alma humana y uno tiene la sensación de conocer a esos personajes con los que has convivido la semana, los diez días o el tiempo que tardases en leer la obra. Las novelas de ambiente son las que recrean un mundo, una situación. A veces son maravillosas, como Zola, a veces un rollo de carallo. En La Gran Marcha Doctorow recrea el ambiente de las tropas unionistas en el último año de la Guerra de Secesión norteamericana, y lo hace francamente bien. Traza un mundo coral, en el que están representados todos los implicados en la guerra -los negros, los soldados, los terratenientes sudistas, los jóvenes del norte... y hasta una mulata hija de un hacendado y una esclava-. y lo cierto es que uno tiene por momentos la sensación de que ha entrado en un universo propio, y eso no es poco. Es una novela personal.
       b) Doctorow conoce el oficio, y eso es de agradecer, porque se lee muy bien. Domina los tiempos, a veces rápidos, a veces lentos, y te va llevando sin estridencias y siempre tienes ganas de leer un poco más. 
         c) Lo mejor de todo, donde brilla como el gran escritor que es, es en lo que se refiere a la moral de los esclavos. Los hay de todo tipo. Los que, acostumbrados a obedecer, no saben qué hacer con la libertad y se limitan a seguir al ejército; los que se rebelan, como Pearl; y los que tienen interiorizada la moral de esclavo. Sobre estos últimos hay una escena colosal, para mí la mejor del libro, en la que unos solados unionistas llegan a una plantación y el terrateniente los está esperando. Los soldados de la Unión liberan a los negros, pero el hacendado da un discurso insultando a los negros, diciéndoles que son idiotas y que no sabrán qué hacer sin él. Y muchos de esos hombres y mujeres, con las cicatrices del látigo, vestidos con harapos y medio muertos de hambre y de frío, se quedan al lado de su amo porque son como perros apaleados. El sistema esclavista era tan brutal que aniquilaba la voluntad humana hasta hacerte interiorizar que tu naturaleza era inferior. En este sentido, me recordó a grandes obras que navegan por mares semejantes, como Soljenitsin o el final de 1984
          d) Y el último gesto de Pearl, que no lo voy a contar para no joderos el final.
         Supongo que podría dar otras muchas razones, pero estas son las que se me ocurren ahora. Si me vienen más, ya reescribiré el post.

Paolo Bacigalupi: La chica mecánica



     Es ciencia ficción, lo que supongo que ya echará para atrás a más de un lector, sobre todo a aquellos que buscan en la literatura un alto placer intelectual y que están convencidos de que tal aspiración no puede ser colmada en un subgénero pulp. Para ese tipo de lector, está claro que esta no es su novela. 
      Pero a mí me gusta la ciencia ficción. 
      $Suele gustarme más en cine que en literatura por dos razones:
       a) Los escritores de ciencia ficción, en general, tienen grandes ideas, pero no son grandes escritores. Les falta el oficio, de modo que esas ideas geniales las resuelven mal. El ahora reivindicado Philip K. Dick es un ejemplo de ello. 
         b) Funcionan mejor en cine  porque la ciencia ficción ha de crear un mundo propio. Esto requiere inevitablemente hacer descripciones, lo que retarda mucho la acción. En cine, esto no pasa porque es inmediato. Con una imagen ya te haces a la idea de qué tienes delante.
         A Paolo Bacigalupi no le pasan ninguna de estas dos cosas. La novela va como un tiro -a pesar de ser una obra coral- y resuelve razonadamente bien el conflicto planteado.
         Además, tiene lo que yo le pido a la ciencia ficción:
          La ciencia ficción tiene que partir del mundo en el que vivimos ahora, fijarse en algunos detalles, imaginar qué pasaría si... y contar una historia. Pero esa historia no tiene que ser sólo batallitas. Si el autor hace eso, no pasa de ser un género de entretenimiento vacío. Pero los autores pueden ir más allá y utilizar la ciencia ficción para reflexionar sobre nuestro mundo y plantearnos dilemas éticos. En La chica mecánica, Bacigalupi lo hace todo. Nos sitúa en Tailandia en el siglo XXII. La experimentación con transgénicos, ya sean de orden vegetal, ya de orden natural, ha acabado prácticamente con toda especie no modificada en el Planeta -si exceptuamos a los seres humanos-. Ya no hay naranjas ni gatos. Además, se acaba el petróleo, y la obtención de calorías es un desafío constante. Las empresas de transgénicos dominan el mundo. Tienen un ejército propio por encima de los Estados -de los pocos que quedan-, a los que obligan a comprar sus semillas estérilizadas, que sólo valen para una siembra. Contra este capitalismo salvaje postapocalíptico, surgen movimientos religiosos que tratan de cerrar las fronteras del país y mantener a la población al margen de las nuevas pandemias -también fruto de modificación genética- que aniquilan a la población. Pero lo hacen como todos los movimientos fundamentalistas religiiosos: con una violencia desaforada que les granjea muchos enemigos. Y por encima de todo esto hay seres humanos hechos en tubos de ensayo, a los que programaron genéticamente para determinados oficios. La chica mecánica, la protagonista, es una esclava sexual a la que violan repetidamente en una sucesión de escenas directamente sacadas del hentai japonés. Pero ella siente y trata de rebelarse contra su condición de ser sumiso. ¿Es un ser humano? ¿Es el destino de los seres humanos ser sustituidos por estos nuevos seres mejor dotados genéticamente? Y no cuento nada más, porque creo que, para trazar el paralelismo con nuestro mundo de hoy en día, basta. Pero antes de terminar tengo que dejar algo claro. No sólo va de transgénicos. También va de un capitalismo sin reglas que domina e invade países, que programa semillas estériles para asegurarse el mercado de los campesinos año tras año, aunque ello suponga la muerte de millones de personas, de un capitalismo que ha llegado a un extremo tal que muchos han olvidado lo que significa ser humano.

     P.D. Evidentemente esto no es Guerra y Paz. Pero se la recomiendo a los pervertidos amantes del género como yo, No he leído muchas novelas de ciencia ficción mejores que esta.
        

domingo, 16 de noviembre de 2014

Robert Stone: Dog soldiers





     Esta novela me la recomendó un amigo con la intención de que acabara mi periplo por la literatura norteamericana que hay que leer para estar en la onda -no en vano el prólogo es del omnipresente Rodrigo Fresán, adalid de los molones-.
     Resumiendo un poco, el argumento de la novela es relativamente sencillo: un periodista americano está en Vietnam en los últimos años de la guerra. Decide llevar un montón de heroína a EEUU y venderla allí con ayuda de su mujer y un amigo. Pero no son unos narcotraficantes profesionales y las cosas se tuercen. Entonces empieza una sucesión de peripecias contra gánsteres y policías corruptos. 
     La novela no está mal. Me gustaría hacerle una crítica en profundidad para que mi amiga L no se sintiese defraudada, pero lo cierto es que poco puedo decir de ella. Se lee muy bien, principalmente porque hay mucha acción. Los personajes están bastante bien construidos, son verosímiles y tienen varios puntos buenos. El clímax final tiene muchísima tensión y, en general, le doy un aprobado. No voy a decir más de cuestiones técnicas. Creo que no las merece. De hecho, pensaba pasar de hacer una crítica de ella porque no tenía mucho que decir. Sin embargo, hablando con ese amigo que me la recomendó, salió el tema de la provocación en la novela. Y entonces pensé que podía hacer una reseña de esas en las que cojo una novela cualquiera para reflexionar sobre algún fenómeno literario en general.
      Lo siento L, pero de Dog Soldiers no hay mucho más que decir.
     Me sorprendió que algunos escritores a los que respeto mucho -Wallace Steigner o Don DeLiilo-, algunos a los respeto un poco -Jonathan Lethem- u otros a los que no respeto nada -James Ellroy- la pusiesen por las nubes, cuando Dog Soldiers no deja de ser un producto de época. 
     La literatura, como todo, tiene su tiempo. Hay un tiempo interno inherente al lector. No siempre uno está de humor para leer cosas muy serias y te apetece leer una chorradita intrascendente que te entretenga y no requiera mucho esfuerzo. Y hay un tiempo externo, que ancla la obra literaria al tiempo que la vio nacer. Cuando digo que Dog Soldiers es un producto de época, me refiero a este segundo tiempo. Cada época tiene sus gustos. Y muchas veces, lo que es valorado en un momento histórico determinado, no lo es en otro. Esto es especialmente evidente en los estereotipos y en las obras de decadencia que cogen todos los elementos de moda y los exageran. Don Álvaro o la fuerza del sino es el ejemplo más claro que se me viene ahora en la cabeza. En el siglo XIX fue un exitazo, porque halagaba al público dándole una ración doble de lo que le gustaba. Pero hoy en día el gusto ha cambiado y las exageraciones del Duque de Rivas nos resultan ridículas. Mucho me temo que a Dog Soldiers le pasará lo mismo. En la época que fue escrita -y sobre todo cuando fue recibida en España por primera vez-, gustaba mucho lo provocador. Veníamos de una era de represión, y salirse de la norma ya era un valor estético en sí. En Dog Soldiers hay mucho sexo, muchas drogas y mucho liberalismo. Esto molaba mucho, sobre todo en la España postfranquista, y la crítica alabó la novela. Pero las cosas han cambiado. Leer cómo una tía se chuta o cómo le chupa la polla a un tipo no tiene nada de provocador. Ya hemos visto eso una y otra vez en las novelas y en el cine y ya no impresiona a nadie. Es más, a mí hasta me aburre. Y este es el valor supremo de Dog Soldiers y la razón por la cual creo que la crítica del momento la puso por las nubes. Pero el tiempo pasa y el juicio de la historia la pondrá donde se merece. Una novela interesante, entretenida, pero que no deja de ser un producto de época.