miércoles, 30 de diciembre de 2015

Desmontando paridas sobre educación IV: Eliminar los deberes.



   Normalmente en esta serie de artículos cargo contra los políticos y el modo en que utilizan la educación y tergiversan la realidad en beneficio propio. Pero hoy voy a cargar contra una parida que les oigo decir a millones de padres: hay que acabar con los deberes.
  
   Sé que este post no va a gustar a muchos. Todos aquellos que me habéis comentado el tema, daos por contestados con este post y, por favor, no volvamos a hablar de ello.

   Esto de que los deberes son horribles es un meme de internet que los papás cuelgan en sus facebooks y twiters, comparten y se dan la razón unos a otros. Como todos los memes, es una moda importada. Tiene su origen en Francia, donde su popularidad llegó hasta el punto de ser considerada por los políticos -si no recuerdo mal, un partido hasta creo que prometió llevarlo en el programa electoral-. Algunos papás me dicen que Francia es el país de la Revolución, con una tradición democrática y de progreso mucho mayor que la nuestra, y yo les replico que allí el Frente Nacional ganó las últimas elecciones, así que no todo lo que viene del país vecino tiene por qué ser bueno. 

   Pero detengámonos en la parida de que los deberes son horribles y observémosla en toda su extensión. L@s defesor@s de esta parida sostienen que los deberes son malos porque no enseñan y solo sirven para amargarle la vida a sus hij@s. Por supuesto, dicen ell@s, la mejor y única forma de aprender es jugando, porque jugando lo niños aprenden a socializarse.

   ¡Hay que joderse!

   Que uno aprende más y mejor cuando disfruta es una obviedad tan grande que no merece la pena que me detenga ni medio segundo.

   Que como mejor se aprende es jugando ya no lo tengo tan claro. Eso, en todo caso, dependerá de a qué juegues, porque, cuando yo era pequeño, jugábamos a pelearnos con los de la calle de al lado. Salvo que los papás-odia-deberes entiendan por socializar el tribalismo violento -que creo que no-, no todos los juegos valen. "Es que el juego debe estar controlado por un adulto", dicen ell@s. Pero entonces, objeto, mucho me temo que el juego no va a resultar tan divertido, y hasta me atrevo a aventurar que los niños van a dejar de percibir esa actividad como juego.

   Pero aún aceptando que la mejor forma de aprender a jugar son los juegos infantiles, me gustaría que los papás-odia-deberes me explicasen cómo carallo vamos a jugar con las matemáticas, la gramática, el latín y la geografía. Porque, si estos señores tan preocupados por la felicidad de sus hijos no se han enterado, al colegio/instituto, además a socializar, vienen a aprender matemáticas, lengua castellana y literatura, lengua gallega, catalana o vasca y literatura, historia, geografía, inglés, francés, latín, griego, filosofía, biología, dibujo, tecnología, física, química, y un montón de asignaturas más de las que ahora no me acuerdo. A mí, que soy muy burro, no se me ocurre cómo se puede aprender historia o matemáticas jugando una pachanga de fútbol. Tal vez los papás-odia-deberes puedan alumbrarme, pero a mí, por ahora, se me escapa. 

   Los papás-odia-deberes también dicen que debería llegar con las horas de clase lectiva y eso es en lo único en lo que estoy un poquito de acuerdo con ellos. Pero solo un poquito. (Yo rara vez mando deberes, aunque sé que hago mal). Podría llegarles el tiempo de clase siempre y cuando los profesores no tuviésemos que emplear en torno del 40% del tiempo mandando callar. Si los papás educasen bien a sus hijos y estos estuviesen calladitos en clase, tal vez no tendrían que recuperar por la tarde el tiempo que desperdician por la mañana haciendo el jíbaro.

   Además, resulta curioso que esos mismos padres que se quejan de los deberes, también se lamenten de la pérdida de la cultura del trabajo y el esfuerzo. Pretenden que les inculquemos el valor del trabajo y, al mismo tiempo, nos exigen que eliminemos los deberes porque suponen un esfuerzo. Que venga Dios y lo vea.

   Esto de los deberes funciona como el resto de nuestra sociedad. La educación no iba a ser una excepción, maxime cuando está tan expuesta al público. Vivimos en una sociedad en la que todos opinamos sin tener ni puta idea de nada. Sé que esto no es popular, pero es frecuente escuchar a una arquitecta o a un señor que trabaja en un banco decirme cómo tengo que dar las clases. Yo ya paso de ellos, pero me gustaría saber qué pensarían si yo les dijese cómo hay que hacer los cimientos de una casa o abrir una cuenta nómina. 

   Pero bueno. Como dijo un amigo profesor hablando del tema:

   Últimamente está de moda en todas partes decir que los deberes son malos y no sirven para nada. Si estuviese de moda dar latigazos a los niños, nos dirían que activan la circulación y motivan a mejorar la letra.


   P.D. Empecé el post diciendo que aquí no iba a dar caña a los políticos, pero no me puedo contener. ¿Qué vamos a esperar de una sociedad en la que sonaba para presidente un tipo que dijo que aprendió más jugando a waterpolo que en clase? (El lamentable Albert Rivera).

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