viernes, 30 de mayo de 2014

Vanidades como bolas de nieve. Tercera parte.






   Parece que la primavera ha venido para quedarse. Una golondrina ha hecho su nido en uno de los árboles de la Avenida, mi compañero Javier tiene un ligero cuadro de astenia primaveral y la liga subversiva del instituto continúa con su actividad febril.
    Es Miercóles 14 de Febrero. Durante el recreo voy a la sala de profesores. Hay varios carteles reivindicativos y sobre la mesa hay una caja de cartón llena de camisetas negras con el eslogan en blanco "Por la defensa de la enseñanza pública". Las de talla XL son para caballero, las M entalladitas con un coquetón corte en el escote son para las mujeres. Presidiendo la mesa está Berta, una de las cabecillas del Movimiento. Parece atareadísima con una especie de lista. Yo trato de hacerme el despistado, pero Berta me hace unas señas para que me acerque.
    -Mañana hacemos con los chavales una charla-coloquio sobre el 15M. ¿Te gustaría traer a los alumnos de 4ºB?
    Yo digo que sí, no porque quiera colaborar con ella, sino porque prefiero aparcar a los chavales en el salón de actos e irme a fumar un pitillo que darles clase.
    -Pero recuérdamelo, que soy muy despistado. –digo.
    -Ayayayayay. No sé si voy a poder. Estoy que no doy a basto. -hace un gesto de la mano con el que pretende abarcar las camisetas, las cartas a los padres, los carteles, las pegatinas y las octavillas.
    El Miércoles, como había pronosticado, me olvido. Estoy recogiendo ejercicios y poniendo negativos a todo pasto cuando se abre la puerta.
    -¿Estos chicos no tenían que estar en el salón de actos?
    Es ?, otro de los líderes del Movimiento, el que me saludó por la calle al grito de "Mañana todos de negro".
    Bajamos a todo correr mientras ? repasa el resto de las clases no vaya a ser que algún rezagado se pierda las charlas de reeducación.
    Berta nos está esperando en la puerta del salón de actos.
    -Llegáis tardísimo. -dice ceñuda.
    No me molesto en justificarme. Ya me estoy marchando cuando me topo con el director. Habida cuenta que hemos discutido dos días atrás por unos alumnos a los que dejé salir de clase y que pienso gastar hasta mi último minuto de asuntos propios para pasar tiempo con mi esposa, no me conviene significarme como un holgazán. Suspiro y entro en el salón de actos.
    La charla-coloquio tiene poco de coloquio y mucho de charla, pero de bar. Los ponentes son dos chavales de veinte años que en su momento estuvieron acampados en el punto cero de aquellas reivindicaciones ciudadanas. Se ve que están entusiasmadísimos con su rollo 15M, pero como conferenciantes son una puta mierda. Su discurso, más o menos, viene a decir que les molesta votar a unos políticos que prometen tal o cual cosa y que luego hacen lo que les da la gana. Sin embargo, en lugar de tener en cuenta que hablan para un público de dieciséis años, llenan su arenga de conceptos como "democracia real" u "horizontalidad asamblearia". La consecuencia directa es que los cuatro profesores que estamos allí tenemos que emplearnos a fondo para que eso no se convierta en un gallinero.
    Cuando por fin conseguimos restablecer el orden, me apoyo en una columna. Me duele tener que decirlo, porque en el fondo simpatizo con este movimiento ingenuo, pero estos dos se limitan a repetir de memoria un rollo que se trajeron aprendido de casa y que dudo que entiendan. Pero es que no se cortan un pimiento porque ponen un powerpoint con frases que repiten literalmente. Saco una libreta y tomo algunas notas. Berta, que se ha puesto a mi lado, está mucho más versada en la agitación social que en el arte del disimulo, porque estira tanto el cuello para ver lo que escribo que pierde el equilibrio y tiene que apoyarse en mí para no caer.
    Crisis de representatividad de la democracia liberal. Las elecciones se reducen a rituales de legitimación. Sin embargo, llegados a un punto, el ciudadano percibe la fractura en la relación vertical de poder. Surgen entonces reacciones de horizontalidad política extrema. -escribo al más puro estilo críptico de la Universidad. Si Berta quiere fisgar, por lo menos que tenga que esforzarse.
    Toca el timbre del recreo y los alumnos salen en estampida. Me toca guardia de pasillo. Deambulo ensimismado. En las escaleras me encuentro con Antía, una alumna de segundo de bachillerato.
     -Vaya mierda de conferencia ¿verdad profe?
     Como la mayoría de mis alumnos, me es simpática. Sería una vileza mentirle.
    -Sí.
    -¿Y tú qué opinas?
    Respondo que esos chavales tienen buena intención y que gracias a esos movimientos ciudadanos se ha modificado la ley de desahucios, pero que su concepto de democracia radical los hace inoperativos. Que todos tengan derecho a opinar, no quiere decir que tengamos la obligación de escucharlos. Le cuento que, cuando comenzó el 15M, me acerqué al campamento, y allí me encontré con Davicito, el yonki de mi barrio, perorando ante una nutrida concurrencia.
    -Pues el nivel de estos no era mucho mejor.
    -Sin líderes que canalicen es imposible llegar a nada. Y como eso va en contra de su idea...
   -Ya. Además es como en el episodio de Black Mirror de Waldo. Los beneficiados de los movimientos políticos al margen del sistema son los partidos de derechas porque los que más simpatizan con ellos son los votantes de izquierdas que luego se quedan en casa.
    Bien Antía. Lo entendiste. Pese a los esfuerzos de Berta, todavía no sois tontos del todo.
    Le digo a Antía que es una niña lista y me piro a clase.
    Al final del día paso por la sala de profesores para dejar mis cosas en la taquilla. Sentado en el sillón leyendo El País está Pedro, el facha oficial del instituto.
    -¿Qué tal la charla de Berta? -me pregunta.
    Le contesto que una mierda.
    -Es que estos de izquierdas son unos dictadores.

    No digo nada. Lo que Antía captó tan rápido, creo que Pedro no lo haría. Ahora, mientras escribo esto en el tren de vuelta a casa, rectifico. Las elecciones no son sólo un ritual de legitimación del poder. Las elecciones también sirven para que gente como Berta y Pedro separen a los buenos de los malos.

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